El Archivo Histórico de los Servicios de Radiodifusión Sonora y Televisiva del Estado Nacional (RTA) fue creado por decreto el 9 de abril de 2013.

Tiene como objetivo principal el ordenamiento, preservación, digitalización y puesta en estado público del material audiovisual y sonoro que fuera tanto grabado como emitido por Canal 7 y Radio Nacional.

La historia de los materiales audiovisuales y sonoros que componen el Archivo Histórico de RTA refleja, con más o menos velos y distorsiones, las vicisitudes de la vida de la Argentina. En particular, del Estado en su relación con la sociedad, en tanto se trata de señales que de él han dependido sin interrupciones y que pretendieron interpelar al conjunto social.

Como se sabe, desde 1937 y desde 1951 –fechas respectivas de creación de la radio y del canal de televisión estatales-, gobiernos democráticos y dictatoriales se han sucedido dejando su impronta en el Estado y en su funcionamiento. Además, los gobiernos elegidos democráticamente no fueron iguales entre sí, en la medida en que no se articularon de la misma forma con la sociedad; con menos disparidad, algo similar podría decirse de lo de facto. A la par de esta historia política, transformaciones que son tecnológicas y culturales no dejaron de sucederse hasta nuestros días. Cada inflexión del dispositivo televisivo y radiofónico –con su conjunción entre formas y soportes de grabación y emisión- tornó capturables y, al mismo tiempo, logró producir un arco de situaciones que se fue ensanchando. Todo esto le da una importante variación a los registros sonoros y audiovisuales de RTA, variación que revela los quiebres que marcaron la historia del Estado argentino durante el siglo XX y que llevaron también a visibilizar y celebrar unos u otros aspectos de la vida social. Es en parte por este motivo que la página web que coloca en estado público nuestro Archivo lleva el nombre de Prisma que, además de un artefacto capaz de reflejar –y refractar o desviar- la luz que proviene de su exterior, es una figura geométrica de múltiples caras.

El Archivo Histórico de RTA nos coloca entonces ante un abigarrado, aunque también recortado, friso de imágenes de nuestro pasado. Así y todo, esto no sería suficiente para dar cuenta por entero de su particularidad, puesto que otro de sus elementos fundamentales está dado por las ausencias que lo horadan. Sucesos que, sabemos, fueron cubiertos por cámaras del Canal 7, así como producciones emitidas incluso con éxito de audiencia, no han quedado registrados sin embargo en el Archivo. Sin dudas esto es consecuencia de la misma sinuosidad de la vida política argentina y de la de su Estado, y a la vez revela su relación con sus propia discursividad y con el pasado.

Porque la suerte corrida por discos de pasta, cintas de audio y de fílmico, variados formatos de video indica la poca o ninguna importancia que sucesivas gestiones le asignaron al cuidado y la preservación de las palabras y de las imágenes que el mismo Estado fue emitiendo y recogiendo de la sociedad. De este modo fue posible tanto la sustracción ilegal de material –el decreto que le da origen al Archivo lo faculta para iniciar acciones en pos de su recuperación-, como la regrabación de cintas, debido esto último también a las urgencias del aire y a los apremios económicos que fueron un dato en varios momentos de su historia.

Pero, más allá de estas consideraciones, es difícil entender la situación que atravesaron los soportes materiales en cuestión si no se advierte que sólo después de la última dictadura y, un poco más, después de la crisis de 2001 se le empieza a adjudicar a la memoria un lugar fundamental en la trama de nuestra cultura, entendiendo que tanto el presente como el futuro están a ella ligados. Mutación en la valoración del pasado que, con la diferencia de algunos años, ocurrió en distantes geografías y culturas.

La pérdida de material es entonces también un dato insoslayable posibilitado por las sostenidas políticas de desguace del Estado nacional. Así, el daño más grave que afecta a este Archivo ocurrió entre 1977 y 1978, cuando se produjo la mudanza del viejo Canal 7 para crear ATC en el edificio de Figueroa Alcorta y Tagle. Es decir, en momentos en que la última dictadura militar se había apoderado del gobierno, impulsaba una remodelación regresiva de la sociedad y, a la par que iniciaba políticas privatizadoras, reservaba para el Estado su despliegue terrorista y disciplinador. En su intento refundacional, de nada valía preservar registros de lo que había sido nuestro siglo XX. Fue así que se abandonó un número difícil de imaginar de soportes fílmicos y videos pertenecientes al área artística del Canal.

De todas formas, el Archivo de RTA hoy puede nutrirse fluidamente de vastos materiales porque, a pesar de las ofensivas por vaciar el Estado, han obrado fuerzas que impidieron que este proceso fuera pleno e irreversible. Los trabajadores del canal constituyeron una de esas fuerzas, ya que en épocas en las que a las gestiones la suerte de los archivos le era en el mejor de los casos sólo indistinta, hicieron lo que estuvo en sus manos para guardar latas y cintas.

La otra fuerza que entendemos fundamental partió desde el mismo Estado y llevó adelante la creación de este Archivo. Así, la gestión en ejercicio de RTA construyó una bodega en la planta de canal 7 y se presta a inaugurar otra en la planta de Pacheco de Radio Nacional, instalaciones estas que permiten preservar el material en condiciones de temperatura y humedad convenientes. A la vez, haber equipado al Canal con un transfer de  digitalización de archivos fílmicos, hace posible una tarea de enorme valor y que, de no llevarse a cabo, haría correr serios riesgos una parte sustancial de nuestro pasado. Una y otra cosa, colocan en situación excepcional al Archivo de RTA para contribuir a la preservación y a la puesta en estado público de materiales que pertenecen también a otras instituciones. Todo esto, sumado al funcionamiento de la isla de digitalización de distintos soportes de video, refuerza un proyecto que está destinado a abastecer a la memoria de los argentinos de imágenes que los harán más dueños de su pasado y entonces también de su futuro.