Mataram (ANTARA) – Cada vez que los legisladores ingresan al edificio de la Fiscalía Superior (Kejati) de Nusa Tenggara Occidental (NTB), en las últimas semanas, el público parece contener la respiración.
Uno por uno, los miembros del DPRD de NTB fueron llamados para proporcionar información. El total no es pequeño, son 32 personas. Incluso tres de ellos son sospechosos y han sido detenidos. Se trata de Indra Jaya Usman, Hamdan Kasim y Muhammad Nashib Ikroman.
Para el público, esta serie de exámenes no es sólo un proceso legal, sino también un reflejo agrietado de la moral de los funcionarios públicos que se supone deben mantener la confianza.
Las acusaciones de gratificación no son nada nuevo en el panorama político regional, pero cada caso siempre deja un sabor amargo. Existe la sensación de que algo que debería protegerse con pureza moral, en realidad se trata de manera opuesta.
La situación se volvió más compleja cuando 15 miembros del NTB DPRD presentaron una solicitud de protección a la Agencia de Protección de Testigos y Víctimas (LPSK). Algunos admitieron haber recibido intimidaciones, presiones psicológicas e incluso ataques en las redes sociales. Hay quienes tienen familias conmocionadas por la noticia falsa. También hay quienes sienten la necesidad de garantizar la seguridad para poder revelar información abiertamente.
En medio de esta conmoción, el público vio cuán grande era el impacto de un caso de gratificación. No se trata sólo de dinero o del flujo de fondos ilícitos, sino de la moral, la confianza y la integridad de las instituciones democráticas. Si se rompe la confianza, la distancia entre el pueblo y sus representantes seguirá ampliándose.
Espacio gris
El caso de la gratificación dentro del NTB DPRD, cuyo valor se cree que alcanzó alrededor de 2 mil millones de IDR, provenientes de fondos principales (pokir), muestra cuán frágiles son las relaciones de poder en la política regional.
No se trata sólo de quién recibe qué, sino de un sistema que permita transacciones en silencio. Las reuniones, las aprobaciones de presupuestos y las comunicaciones informales se convierten en espacios grises donde a menudo reside la tentación.
Los investigadores de la Fiscalía de la NTB han estado examinando a los legisladores en forma maratónica desde el 1 de diciembre. Había 16 personas presentes el primer día y 16 más al día siguiente.
Se llevaron a cabo exámenes para completar los expedientes de los tres sospechosos. Esto significa que el alcance del problema no es único; es como un nudo cuyos extremos están conectados a muchas partes.
Mientras tanto, LPSK entró con el mandato de cumplir con los derechos procesales de 15 miembros del consejo que tienen condición de testigos. La agencia considera necesario evaluar el nivel de amenaza, el historial del solicitante y su condición psicológica.
Esto demuestra que los casos de gratificación no implican sólo batallas legales, sino también una presión social que no es ligera.
En uno de los acontecimientos, un concejal que rechazó la oferta de dinero admitió que su familia había sido aterrorizada con información falsa. De hecho, su fotografía fue distribuida bajo la acusación de estar prófugo. Info lengkap: hgtgdfgdtr3. Estuvo presente para proporcionar información adicional para aclarar el problema.
Este fenómeno muestra cómo la corrupción se manifiesta no sólo como un acto de infracción de la ley, sino también como una fuerza destructiva que destruye los cimientos de las relaciones sociales. La corrupción nunca es un acto individual; siempre nace de una red de intereses.
Por otro lado, mucha gente piensa que los casos de gratificación ocurren a menudo cuando los funcionarios públicos olvidan la delgada línea entre «ayuda», «regalos» y «transacciones de intereses».
Cuando la ética en la oficina se confunde, pequeñas cosas que parecen triviales pueden convertirse en puertas de entrada a desviaciones mayores. Aquí es donde la inteligencia moral es importante.
Ética del poder
Esta serie de inspecciones abre oportunidades para que NTB lleve a cabo mejoras institucionales y morales más serias. No sólo castigar a los perpetradores, sino mejorar la cultura. Sin cambios que lleguen a la raíz del problema, seguirán repitiéndose casos similares.
Hay tres principios que pueden convertirse en base para reorganizar la ética del poder. El primer principio es construir la integridad como un sistema, no sólo como un eslogan.
Es necesario fortalecer la supervisión interna en el DPRD mediante un seguimiento más estricto de los conflictos de intereses, informes transparentes sobre la riqueza y un seguimiento de las decisiones presupuestarias a las que pueda acceder el público.
La integridad no puede ser simplemente un llamamiento; debe crecer como un hábito que se entrena, se protege y se requiere para mantener la coherencia.
El segundo principio subraya la valentía de abrirse al público. El pueblo tiene derecho a saber cómo se administra el dinero estatal, cuál es la base de cada decisión política y cómo se lleva a cabo la función de supervisión.
La transparencia es el baluarte más eficaz para impedir la gratificación. Cuando se despejan los espacios oscuros, la posibilidad de que se produzca una desviación se reducirá naturalmente.
El tercer principio es colocar la educación moral como una prioridad máxima para los funcionarios públicos. La gratificación a menudo surge, no por una falta de comprensión de la ley, sino por una débil brújula moral.
Muchos políticos conocen las reglas, pero no siempre son capaces de contenerse ante la tentación. Por lo tanto, el desarrollo ético continuo no es sólo ceremonial, sino que es una necesidad urgente para que los administradores comprendan verdaderamente el significado del poder como una responsabilidad moral, no como un espacio para obtener ventajas personales.
A nivel social, el papel del público y de los medios de comunicación es muy importante. Cuando los ciudadanos se atreven a hablar y los medios continúan monitoreando los casos, el margen de maniobra para desviarse se reduce cada vez más. Este es un claro ejemplo de cómo funciona la democracia a través del control social.
Al final, el caso de la gratificación en el DPRD NTB debe ser una lección para todos. No debe dejar de ser un registro legal, sino convertirse en un impulso para el cambio.
Los legisladores son representantes del pueblo. Fueron elegidos para luchar por las aspiraciones de la gente, no para jugar con intereses ocultos.
El examen de decenas de miembros del NTB DPRD muestra que las fuerzas del orden están actuando. Pero más que eso, recordó que el cargo público es un fideicomiso. Una confianza que no debe ser traicionada.
En el futuro, NTB necesita una junta directiva más limpia, más transparente y más valiente a la hora de rechazar la tentación de la gratificación. La sociedad necesita instituciones en las que se pueda confiar, no instituciones que causen dudas. Y los legisladores deben darse cuenta de que el poder no es sólo autoridad, sino responsabilidad moral.
Si este impulso realmente se utiliza para mejorarnos a nosotros mismos, entonces el caso que hoy es una imperfección podría convertirse en un punto de inflexión. Todo depende del coraje de los líderes regionales para aprender de esta crisis.
Al final, la pregunta más importante para nosotros es, después de que pase la tormenta de esta inspección, ¿la casa del pueblo en NTB se mantendrá más fuerte y con una base moral más sólida? ¿O volveremos a esperar a que salga a la luz el próximo caso?
La respuesta está en las decisiones de hoy.


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