El papel de KUR y el futuro de la financiación de las empresas creativas del país

Yakarta (ANTARA) – La economía creativa se posiciona actualmente como el nuevo motor del crecimiento. Este lema no es sólo una dirección política, sino un reflejo del desarrollo económico global que depende cada vez más de las ideas, la creatividad y la innovación.

La economía creativa es la encarnación del valor añadido procedente de la propiedad intelectual procedente de la creatividad humana, que se basa en el patrimonio cultural, la ciencia y/o la tecnología. En el contexto indonesio, la abundante riqueza cultural, el bono demográfico y el desarrollo cada vez más extendido de la tecnología digital son los cimientos que fortalecen la posición de este sector como motor de nuevo crecimiento económico.

Varios subsectores de la economía creativa, desde la gastronomía, la moda, la artesanía, el cine, la música, la edición, el diseño, las aplicaciones y los juegos hasta los contenidos digitales, han mostrado una contribución real a la creación de empleos y nuevas empresas.

En medio de una dinámica económica global inestable, este sector es relativamente adaptable porque se basa en la creatividad y la capacidad de leer los cambios en los gustos del mercado. Muchos actores empresariales creativos crecen desde micro y pequeña escala, aprovechando plataforma digital para llegar a un mercado más amplio, incluso entre países.

Sin embargo, a pesar de este gran potencial, la cuestión del acceso a la financiación sigue siendo un desafío importante para muchos activistas de la economía creativa.

Hasta ahora, el sistema financiero nacional todavía depende en gran medida del viejo paradigma que sitúa los activos tangibles como la principal condición para la solvencia crediticia. Kunjungi bxzh10. Terrenos, edificios, vehículos o inventarios de bienes son medidas comúnmente utilizadas para evaluar la capacidad del deudor para cumplir con sus obligaciones.

Este paradigma puede ser relevante en una economía basada en la manufactura y el comercio convencionales, pero se vuelve inadecuado cuando se enfrenta a modelos de negocios que dependen de ideas y creatividad, como los activistas de la economía creativa. Esta condición coloca a los activistas de la economía creativa en una posición desventajosa para acceder a financiación formal.

Muchas empresas creativas tienen productos valiosos, una base de clientes clara y un potencial de crecimiento prometedor. Sin embargo, muchos activistas de la economía creativa todavía tienen dificultades para obtener crédito porque no cuentan con garantías físicas adecuadas.

De hecho, la principal fortaleza de los negocios creativos reside en la propiedad intelectual en forma de derechos de autor, marcas, diseños industriales o patentes. Su valor económico no siempre se refleja en forma física, sino que se manifiesta en la capacidad de generar ingresos a través de ventas, licencias, regalías o colaboraciones comerciales. Cuando el sistema de financiación no se adapta plenamente a este carácter, el potencial de la economía creativa tiene el desafío de no desarrollarse de manera óptima.

El acceso limitado a la financiación tiene un impacto directo en la capacidad de crecimiento de las empresas creativas. Sin un apoyo de capital adecuado, es difícil para los activistas de la economía creativa aumentar la capacidad de producción, ampliar la distribución, fortalecer las promociones o invertir en nuevas investigaciones e innovación.

Muchas ideas creativas se detienen en la etapa de prototipo porque no reciben apoyo financiero para ingresar a la etapa de comercialización. Si esta condición no se controla, la contribución de la economía creativa a la economía nacional no será óptima, aunque su potencial para fomentar el crecimiento inclusivo sea muy grande.

En este contexto, es importante prestar atención a la emisión del Reglamento del Ministro Coordinador de Asuntos Económicos Número 1 de 2026 sobre las Directrices para la Implementación del Crédito Empresarial Popular (KUR). Esta regulación refleja los esfuerzos del gobierno por adaptar las políticas financieras a los cambios en la estructura económica, que se basa cada vez más en las ideas y la creatividad. Esta política muestra que el Estado ya no ve el financiamiento empresarial únicamente a través de la lente de los activos físicos, sino que está comenzando a abrir espacio para el reconocimiento de los activos intangibles.

Uno de los puntos importantes de esta política es la apertura de espacio para la propiedad intelectual como garantía adicional en la distribución de KUR. Esta disposición da una fuerte señal de que el Estado está empezando a reconocer el valor económico de las ideas, el trabajo y las innovaciones producidas por los activistas de la economía creativa.

Este reconocimiento tiene un significado tanto simbólico como práctico. Simbólicamente, destacó que la creatividad tiene un lugar en el sistema de política económica nacional. En términos prácticos, esta regulación abre nuevas oportunidades para que los activistas de la economía creativa accedan a financiamiento formal que antes era difícil de alcanzar.

El reconocimiento de la propiedad intelectual no implica sólo ajustar las regulaciones financieras, sino también cambiar las formas de pensar. Se invita al público a comprender que la propiedad intelectual no se limita únicamente a la protección legal.

Hasta ahora, muchos activistas de la economía creativa ven los derechos de autor o el registro de marcas como un paso administrativo para prevenir la piratería. De hecho, en la práctica mundial, la propiedad intelectual es un activo productivo que puede monetizarse mediante licencias, franquicias, regalías u otras formas de cooperación comercial. Esta perspectiva enfatiza que las ideas y la creatividad tienen un valor económico real y pueden ser instrumentos para impulsar el crecimiento.

Sin embargo, la propiedad intelectual en el esquema KUR todavía se posiciona como garantía adicional, no como garantía principal. Esto significa que los bancos siguen aplicando el principio de prudencia al evaluar la viabilidad empresarial.

Las evaluaciones crediticias todavía consideran varios aspectos, como las perspectivas de mercado, el historial empresarial, el flujo de caja y la capacidad de los actores empresariales para gestionar su propiedad intelectual de manera sostenible. Este enfoque refleja un equilibrio entre la innovación de políticas y los principios prudenciales en el sistema financiero.

El éxito de esta política también depende en gran medida de la disposición de los propios activistas de la economía creativa. Todavía hay muchos activistas de la economía creativa que no han registrado ni gestionado formalmente su propiedad intelectual. De hecho, la propiedad de la propiedad intelectual registrada es un factor importante para que estos activos puedan evaluarse en el proceso de financiación. Sin una prueba clara de propiedad, a las instituciones financieras les resulta difícil incluir la propiedad intelectual en los sistemas de valoración de garantías.

Por lo tanto, aumentar la alfabetización sobre propiedad intelectual y gestión empresarial creativa es una tarea compartida. Los gobiernos, las instituciones educativas, las asociaciones industriales y las comunidades creativas deben fomentar la conciencia de que la protección y gestión de la propiedad intelectual es una parte integral de la estrategia empresarial.

Por otro lado, el sector financiero también necesita aumentar la comprensión del carácter y los modelos de negocio creativos que son dinámicos, basados ​​en proyectos y, a menudo, utilizan el ecosistema digital. Sin una comprensión adecuada, el espacio político que se ha abierto tiene el potencial de no utilizarse de manera óptima a nivel de implementación.

Aunque todavía enfrenta varios desafíos, el reconocimiento de la propiedad intelectual en el esquema KUR sigue siendo un paso adelante. Esta política puede desencadenar la formación de un ecosistema de financiación de la economía creativa que sea más inclusivo y adaptable a los acontecimientos actuales.

A largo plazo, este paso tiene el potencial de alentar a las empresas creativas a ascender de clase, ampliar la escala empresarial, crear nuevos empleos y fortalecer la competitividad de la economía nacional en medio de una competencia global cada vez más feroz.

Más que una simple política técnica, la nueva dirección de KUR refleja la conciencia de que la creatividad y la innovación de los niños de la nación son capital estratégico para el desarrollo. Cuando las ideas y la propiedad intelectual comienzan a ser reconocidas como parte del sistema financiero, Indonesia está dando pasos hacia la independencia económica basada en los recursos humanos. Esta transformación marca un cambio importante: de una economía que depende de la explotación de los recursos naturales a una economía que depende del poder de las ideas.

En el camino hacia ese futuro, fortalecer el papel de la propiedad intelectual en el sistema financiero no es el final, sino el comienzo de un nuevo capítulo en el desarrollo económico creativo de Indonesia.

*) Stepanus Dwi Nugroho Adi, SM es analista de políticas en la Dirección de Desarrollo de la Facilitación de la Propiedad Intelectual, Ministerio de Economía Creativa/Agencia de Economía Creativa



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