El cáncer de riñón, un enemigo silencioso del que muchas veces se detecta demasiado tarde

Yakarta (ANTARA) – A menudo pensamos que las grandes enfermedades siempre vienen acompañadas de señales fuertes. Dolor intenso, debilidad o síntomas que hacen que la persona se dé cuenta inmediatamente de que algo anda mal.

En realidad, este no es siempre el caso. Hay enfermedades que en realidad crecen en silencio, sin mucha queja, y luego se descubren de repente cuando han progresado mucho. El cáncer de riñón es uno de los ejemplos más claros de una enfermedad que actúa de forma silenciosa.

El fallecimiento de Vidi Aldiano después de años de luchar contra el cáncer de riñón no sólo es una triste noticia, sino también un espejo que refleja la frágil realidad del cuerpo humano. La noticia recuerda a muchas personas que el cáncer no siempre es visible desde el exterior. Una persona puede lucir saludable, seguir trabajando, mantenerse activa y vivir la vida como de costumbre. Sin embargo, en su cuerpo hay procesos biológicos que se desarrollan lentamente sin darnos cuenta.

El cáncer de riñón a menudo se denomina «enfermedad silenciosa» o enfermedad que se desarrolla silenciosamente. Muchos casos nuevos se descubren accidentalmente, por ejemplo, cuando alguien se hace una ecografía o una tomografía computarizada por otro problema de salud. Fue entonces cuando el médico descubrió una masa o tumor en el riñón.

Esto es lo que hace que el cáncer de riñón sea peligroso. No porque sea siempre mortal, sino porque a menudo se reconoce demasiado tarde.

En términos simples, el cáncer de riñón se origina con mayor frecuencia en las pequeñas células de los riñones que funcionan para filtrar la sangre y ayudar a formar la orina. El tipo más común se llama carcinoma de células renales (carcinoma de células renales). Este tipo se encuentra con mayor frecuencia en la práctica médica.

Lo primero que la gente debe entender es que el cáncer de riñón no es una enfermedad rara que aparece sin motivo alguno. Hay una serie de factores de riesgo que se encuentran de manera bastante consistente. Los tres más importantes son el tabaquismo, la obesidad y la hipertensión. Además, la enfermedad renal crónica, la diálisis prolongada, la exposición a ciertas sustancias químicas y factores hereditarios también pueden influir en algunas personas. Esto es importante porque la gente suele asociar el cáncer sólo con factores hereditarios. De hecho, en el cáncer de riñón la influencia del estilo de vida y los trastornos metabólicos es muy grande.

Entonces, ¿por qué la obesidad y la hipertensión están relacionadas con el cáncer de riñón? Porque el cuerpo humano es un sistema interconectado. El sobrepeso no es sólo una cuestión de apariencia. El tejido adiposo activo produce una variedad de señales biológicas que influyen en la inflamación, las hormonas, el metabolismo de la insulina y el estrés oxidativo.

La hipertensión no es sólo presión arterial alta; puede reflejar trastornos vasculares y un entorno biológico del cuerpo crónicamente insalubre. A largo plazo, situaciones como ésta pueden crear un «suelo fértil» para el crecimiento de células anormales.

Fumar aumenta el daño mediante la exposición a carcinógenos que circulan en la sangre y son filtrados por los riñones. Entonces, cuando hablamos de prevenir el cáncer de riñón, en realidad estamos hablando de la salud corporal en general.

El siguiente problema son los síntomas. Mucha gente está familiarizada con la “tríada clásica” del cáncer de riñón: dolor de espalda, orina con sangre y un bulto en el estómago o en el costado. Sin embargo, en realidad, este cuadro clásico no suele aparecer por completo en la fase inicial. La mayoría de los casos modernos se descubren accidentalmente cuando se realizan exámenes de imagen por otras afecciones.

Por lo tanto, las personas no deben esperar a que los síntomas sean “perfectos”. La orina con sangre aunque sea una sola vez, el dolor lumbar inusual y persistente, la pérdida de peso inexplicable, la fatiga, la fiebre intermitente o la anemia sin explicación necesitan un examen más detallado.

Por eso es tan importante la detección temprana. Eso no significa que todo el mundo tenga que someterse a tomografías computarizadas con regularidad. Sin embargo, las personas con factores de alto riesgo (como fumadores prolongados, personas obesas, hipertensión no controlada o enfermedad renal crónica) deben estar más alerta y consultar a un médico si aparecen síntomas sospechosos.

Si el cáncer todavía está confinado al riñón, el tratamiento principal suele ser la cirugía. Los médicos pueden extirpar el tumor junto con una pequeña porción del tejido renal circundante o, en determinadas condiciones, extirpar todo el riñón afectado. En los últimos años, las técnicas quirúrgicas han mejorado para que los médicos intenten preservar la mayor cantidad de tejido renal sano posible.

Esto es importante porque el tratamiento exitoso del cáncer no se trata sólo de extirpar el tumor, sino también de mantener la calidad de vida del paciente después de la cirugía.

Sin embargo, el cáncer de riñón tiene sus propios desafíos. En algunos pacientes, el cáncer puede regresar o extenderse a otros órganos después de la cirugía. Si la enfermedad ha entrado en una fase avanzada el tratamiento se vuelve más complejo.

La buena noticia es que los avances de la ciencia médica en las últimas dos décadas han cambiado la forma en que los médicos tratan el cáncer de riñón. Anteriormente se sabía que este cáncer era bastante difícil de tratar con quimioterapia ordinaria. Ahora existen varias terapias modernas disponibles que funcionan de manera más específica.

Una es la terapia dirigida, que consiste en medicamentos diseñados para inhibir ciertos mecanismos que utiliza el cáncer para crecer. Los tumores necesitan un suministro de sangre y oxígeno para crecer. Por esta razón, las células cancerosas pueden desencadenar la formación de nuevos vasos sanguíneos que conduzcan al tumor.

La terapia dirigida actúa inhibiendo este proceso, de modo que se reduce el suministro de nutrientes al tumor y se puede ralentizar su crecimiento.

Además, otro avance importante es la inmunoterapia. A diferencia de la quimioterapia, que ataca directamente a las células cancerosas, la inmunoterapia ayuda al sistema inmunológico del cuerpo a reconocer y combatir las células cancerosas de forma más eficaz. En algunos pacientes, esta terapia puede proporcionar una respuesta excelente.

Sin embargo, hay que entender que la inmunoterapia no es una cura milagrosa. No todos los pacientes responden de la misma manera y aún pueden ocurrir efectos secundarios.

El tratamiento moderno del cáncer de riñón ya no lo realiza un solo médico. Generalmente se necesita un equipo formado por varios especialistas, como urólogo, oncólogo, radiólogo, patólogo, nefrólogo y nutricionista. Este enfoque multidisciplinario es importante para que los pacientes reciban el tratamiento más adecuado.

Por otro lado, la gente también debe tener cuidado con las diversas afirmaciones de medicina alternativa que suelen circular. Baca juga tentang j5fh. Continúa desarrollándose la investigación sobre hierbas, nuevas tecnologías u otros métodos terapéuticos. Sin embargo, hasta la fecha, las terapias que han demostrado ser más efectivas siguen siendo la cirugía, la terapia dirigida y la inmunoterapia, respaldadas por investigaciones científicas.

La lección más importante que se desprende del cáncer de riñón es, en realidad, bastante sencilla. Primero, no subestimes un cuerpo que luce bien. En segundo lugar, controlar los factores de riesgo que se pueden modificar: dejar de fumar, mantener el peso corporal y controlar la presión arterial. En tercer lugar, no demore el examen si presenta síntomas inusuales.

El cáncer de riñón nos recuerda que la salud a menudo no colapsa debido a un acontecimiento importante, sino más bien a pequeños signos que se ignoran durante demasiado tiempo.

En la acelerada vida moderna, a menudo dejamos de escuchar a nuestro propio cuerpo. Aunque el cuerpo siempre da señales, por pequeñas que sean. A veces la señal no es fuerte, no es dramática o incluso casi imperceptible.

Ahí es precisamente donde reside el peligro. Porque en muchos casos, el enemigo más peligroso no es el que hace más ruido, sino el que hace más silencio.

*) Doctor Dito Anurogo, M.Sc., Ph.D., ex alumno de doctorado de IPCTRM TMU Taiwán, Embajador de Paz de WWPO para Indonesia, profesor de maestría biomédica en FKIK Unismuh Makassar, investigador de IMI, capacitador profesional con licencia de BNSP, autor de docenas de libros, columnista, revisor de revistas nacionales e internacionales



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