Los consumidores inteligentes deben enfrentarse a las «exageraciones» de los productos.

Yakarta (ANTARA) – El lunes 20 de abril de 2026 es un momento importante para el pueblo indonesio al conmemorar el Día Nacional del Consumidor (Harkonas). Esta conmemoración no es sólo ceremonial, sino un reflejo del compromiso del Estado con la protección de los derechos del consumidor desde la promulgación de la Ley Número 8 de 1999 sobre Protección al Consumidor.

Este compromiso se fortaleció luego mediante el Decreto Presidencial Número 13 de 2012 que designó oficialmente el 20 de abril como Día Nacional del Consumidor. Se espera que este impulso pueda aumentar la conciencia pública sobre sus derechos y obligaciones como consumidores, así como alentar a los actores empresariales a ser más responsables, transparentes y éticos en el desempeño de sus actividades comerciales con el fin de crear un ecosistema económico justo y sostenible.

En este contexto, la cuestión sobrereclamar y la alfabetización del consumidor es cada vez más relevante para discutir.

A medida que se desarrolla el ecosistema digital, las redes sociales se han convertido en el principal escaparate de diversos productos y servicios. Sin embargo, detrás de este fácil acceso a la información, ha surgido un fenómeno cada vez más preocupante: su prevalencia sobrereclamar e información engañosa.

Los productos se promocionan con afirmaciones exageradas, que van desde «blanquea la piel en tres días» hasta «cura enfermedades sin efectos secundarios». Incluso en la plataforma TikTok hay bastantes afirmaciones de productos con la función de eliminar lipomas, blanquear los dientes y eliminar el acné rápidamente, que a menudo no tienen una base científica clara y no cumplen con las regulaciones de la Agencia de Supervisión de Alimentos y Medicamentos (BPOM).

Esta condición muestra que las prácticas de marketing ya no se limitan a transmitir información, sino también a formar percepciones que tienen el potencial de engañar a los consumidores.

Desde la perspectiva de la protección del consumidor, este fenómeno no puede separarse de la existencia de asimetría de información, donde los actores empresariales tienen mucho mayor acceso a la información que los consumidores. Como resultado, los consumidores se encuentran en una posición vulnerable y tienden a tomar decisiones irracionales.

Práctica sobrereclamar Esto no sólo tiene el potencial de ser económicamente perjudicial, sino que también reduce el nivel de confianza pública y crea distorsiones en los mecanismos del mercado.

Esta condición no es sólo una teoría, sino una realidad real en Indonesia. El auge de los productos protección de la piel Un ejemplo concreto son los ilegales que prometen resultados instantáneos de «blanqueamiento de la piel», pero que contienen ingredientes peligrosos como el mercurio.

BPOM encuentra regularmente productos cosméticos con afirmaciones excesivas que no coinciden con el contenido real. En el sector de la medicina tradicional también se produce un fenómeno similar, donde a menudo se afirma que los productos a base de hierbas pueden curar diversas enfermedades crónicas, sin estar respaldados por pruebas clínicas adecuadas. De hecho, hasta el momento sólo 21 fitofarmacias registradas por BPOM han sido probadas clínicamente y cuentan con altos estándares de seguridad. Además, los consumidores deben prestar mucha atención a las afirmaciones de miles de productos a base de hierbas curativas.

Además, las redes sociales aceleran la difusión de información engañosa. Influencia y zumbador a menudo se convierten en intermediarios de marketing sin suficiente transparencia en cuanto a la credibilidad del producto. En esta situación, los consumidores no sólo compran productos, sino que también adquieren expectativas que no necesariamente se corresponden con la realidad.

Por tanto, este fenómeno plantea un serio desafío en la protección del consumidor en la era digital, donde la información puede ser tanto una fortaleza como una trampa.

Fenómeno sobrereclamar Lo que se desarrolla en el espacio digital está, en última instancia, entrelazado con la práctica. promesa excesivaes decir, promesas excesivas que no se corresponden con el rendimiento real del producto o servicio.

En la práctica, los actores empresariales suelen prometer beneficios, calidad o experiencias de servicio muy superiores a la realidad que reciben los consumidores. Cuando estas expectativas no se cumplen, lo que surge no sólo es decepción, sino también una disminución del nivel de confianza en los actores empresariales.

En la teoría del comportamiento del consumidor, la brecha entre las expectativas y el desempeño del producto es el principal factor que desencadena la insatisfacción. promesa excesiva crea altas expectativas en la mente de los consumidores, al tiempo que entrega insuficiente presenta una realidad que dista mucho de estas expectativas.

Esta condición, al final, da lugar a un déficit de confianza o una crisis de confianza que no sólo afecta a un actor empresarial, sino también al sistema de mercado en su conjunto.

Este fenómeno también se puede encontrar fácilmente en varios sectores de Indonesia. En la industria de la aviación, por ejemplo, los casos de retrasos, cancelaciones unilaterales y mecanismos de compensación poco claros a menudo no se ajustan a las promesas de servicio hechas a los consumidores.

en el sector comercio electrónicoLas quejas sobre productos que no coinciden con la descripción, tanto en términos de calidad como de tamaño y autenticidad, también son un problema recurrente.

Este problema es cada vez más complejo debido a la débil supervisión y aplicación de la ley. Aunque existen regulaciones disponibles, su implementación aún no es completamente óptima para proteger a los consumidores.

En muchos casos, los consumidores tienen que luchar solos para obtener sus derechos, mientras que los actores empresariales no siempre reciben sanciones estrictas. Esto demuestra que existe una brecha entre las políticas formuladas y las prácticas que se dan en el campo.

Por lo tanto, la solución a este problema no basta con depender únicamente de regulaciones formales. Es necesario fortalecer la ética empresarial, aumentar la transparencia de la información y la rendición de cuentas de los actores empresariales en el desempeño de sus actividades.

El marketing no sólo debe orientarse a incrementar las ventas, sino que también debe defender la honestidad. Porque, a largo plazo, la confianza del consumidor es el principal fundamento de la sostenibilidad empresarial.

Consumidores inteligentes

En medio de la complejidad de estos problemas, el papel de los consumidores se vuelve cada vez más crucial. Los consumidores ya no pueden ser pasivos, sino que deben ser sujetos activos y críticos en cada decisión de consumo. En este contexto, la alfabetización del consumidor es la clave principal para abordar las prácticas sobrereclamar Y promesa excesiva que está cada vez más extendida.

Los consumidores inteligentes son aquellos que no creen fácilmente en afirmaciones exageradas, son capaces de verificar la información del producto y comprenden sus derechos y obligaciones como usuarios de bienes y servicios.

La alfabetización del consumidor no sólo está relacionada con el conocimiento, sino que también incluye una actitud crítica y cautela en la toma de decisiones. Hábitos simples, como leer las etiquetas, verificar los permisos de distribución, asegurarse de las fechas de vencimiento y comparar información de diversas fuentes, son pasos importantes para protegerse.

Además, en la era digital, la capacidad de clasificar información se ha convertido en una competencia muy necesaria. Los consumidores deben tener cuidado con la publicidad engañosa, que a menudo está presentada de manera persuasiva y emocional. Sin habilidades de alfabetización adecuadas, los consumidores fácilmente quedarán atrapados en información engañosa y perjudicial.

Varios estudios muestran que empoderar a los consumidores mediante el aumento de la alfabetización puede ser una estrategia eficaz para crear un equilibrio en el mercado. Cuando los consumidores se vuelvan más críticos e inteligentes, se alentará a los actores empresariales a ser más transparentes y responsables. Por tanto, la alfabetización del consumidor no sólo protege a los individuos, sino que también contribuye a la mejora del ecosistema empresarial en su conjunto.

Harkonas Momentum debería ser un espacio de reflexión colectiva para todas las partes interesadas. La protección del consumidor no es sólo responsabilidad del gobierno o de instituciones, como la Agencia Nacional de Protección al Consumidor (BPKN), sino que es una responsabilidad colectiva.

En esta era digital llena de dinámicas, los consumidores inteligentes son el último baluarte contra las prácticas comerciales poco éticas. A partir de aquí, la esperanza de lograr un mercado justo, transparente y equitativo puede realmente construirse de manera sostenible.

*) Dr. Antoni Ludfi ​​​​Arifinprofesor asociado del Instituto STIAMI y observador de protección del consumidor

Reportero: Dr. Antoni Ludfi ​​​​Arifin *)Subidor: También

DERECHOS DE AUTOR © ANTARA 2026



Fuente