Como chino = sasuke-naruto? – pinterpolitik.com


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Las relaciones entre Estados Unidos y China no son tan simples como la hostilidad o la competencia. Detrás de la rivalidad que a menudo aparece en la superficie, hay una larga historia de cooperación y vínculos que forman el equilibrio global.


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En el discurso geopolítico contemporáneo, las relaciones entre los Estados Unidos (EE. UU.) Y China casi siempre se describen en el marco de la competencia. Desde problemas tecnológicos, poder militar, hasta influencia global, ambos parecían estar atrapados en la narración de la «gran rivalidad del siglo XXI». Pero, ¿la historia y la realidad son tan simples? ¿China siempre es un enemigo estadounidense?

Los hechos históricos muestran lo contrario. Durante la Segunda Guerra Mundial, China se convirtió en uno de los principales aliados de los Estados Unidos en la lucha contra la expansión de Japón en Asia. Desde el ataque de Pearl Harbor, Estados Unidos ha comenzado a enviar asistencia masiva a China, en forma de armas, logística y asesores militares. En la narrativa política de Franklin D. Roosevelt, China incluso se posicionó paralela a los Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Soviética como una de las «Policía Mundial» que luego daría a luz a las Naciones Unidas.

Irónicamente, el recuerdo de la historia pública en realidad difuminó el momento. China ahora se asocia más a menudo con enemigos que aliados. De hecho, las semillas de cercanía y cooperación entre estas dos fuerzas se han incrustado desde la década de 1940.

Este hecho muestra que la relación de los Estados Unidos es más compleja que una simple disputa pragmática. Detrás de la tensión, hay una historia de cercanía olvidada. Y a partir de esto, surgió una pregunta interesante: ¿podrían a Estados Unidos y a China realmente les gustan a Naruto y Sasuke, no en los enemigos, sino rivales que contribuyen a la estabilidad del otro?

¿Un mundo como Konoha?

Después de la Segunda Guerra Mundial, las relaciones con Estados Unidos y China se deterioraron. La revolución de 1949 llevó a Mao Zedong al poder del poder y mantuvo a China de la órbita de los Estados Unidos. Sin embargo, el punto de inflexión apareció a principios de la década de 1970 cuando el presidente Nixon hizo una visita histórica a Beijing. Este evento abrió el camino para una nueva era de relaciones estratégicas entre dos fuerzas principales, donde China comenzó a abrirse al mercado global y Estados Unidos vio oportunidades para formar un nuevo equilibrio contra la Unión Soviética.

Las relaciones comerciales de los Estados Unidos explotaron. China es el centro de la producción global, mientras que Estados Unidos es el principal mercado de consumo. Esta interdependencia dura décadas, creando una simbiosis única entre dos países que son ideológicamente opuestos, pero se apoyan económicamente mutuamente.

En este contexto, surgió una analogía interesante: Estados Unidos como Naruto y China como Sasuke. En el universo de Naruto, Sasuke eligió un camino diferente del Hokage. No vivía en el centro de poder, pero decidió supervisar y proteger a la aldea del exterior como Shadow Hokage. Su papel no siempre se entiende o le gusta, pero el papel es crucial para mantener el equilibrio.

Del mismo modo China. Por un lado, se convirtió en un rival de la geopolítica estadounidense, construyendo poder militar, expandiendo la influencia y creando instituciones alternativas como BRICS o Iniciativa Belt and Road. Pero, por otro lado, China es una parte integral de la arquitectura económica global. Los productos de Apple, Nike y varios gigantes de tecnología estadounidense, por ejemplo, son suficientes para confiar en la fabricación china. Incluso la propiedad de los títulos de deuda estadounidenses es propiedad principalmente del gobierno chino (el segundo más después de Japón).

En otras palabras, la rivalidad de los Estados Unidos -chinos puede ser una especie de «competencia en coexistencia». La retórica política, especialmente en las campañas nacionales, podría priorizar una actitud fuerte entre sí. Pero en la práctica, ambos operan en un marco de dependencia estructural que no se lastiman entre sí fatales.

Aquí es donde el papel de «Shadow Hokage» de China se siente relevante. No actuó como aliados abiertos como Japón o la Unión Europea. Pero tampoco es un enemigo completo. Por el contrario, juega un papel ambiguo, a veces como competidor, a veces como socio, pero siempre está presente en la misma órbita. El mundo internacional puede no estar presenciando el conflicto final entre dos fuerzas, sino dos rivales que mantienen el equilibrio.

¿Relaciones interesantes?

Ver la dinámica de la relación estadounidense -quinesa solo como conflicto o competencia es una simplificación excesiva. De hecho, la relación entre los dos refleja una nueva forma de simbiosis geopolítica: una estructura que ya no puede ser coloreada por una alianza permanente, sino una cooperación estratégica que es flexible.

China no es un enemigo absoluto, pero tampoco es un aliado absoluto. Es un rival que juega un papel desde fuera del centro del poder global, pero permanece en el mismo sistema. En Naruto, él es «la sombra que supervisa el pueblo», el poder que evita el colapso del sistema porque solo una de las partes es dominante. Es este equilibrio el que evita que el mundo caiga en el caos total.

Para la sociedad global, especialmente los países en desarrollo como Indonesia, comprender esta dinámica es importante para no quedar atrapado en narraciones en blanco y negro. La flexibilidad, la conectividad económica y las estrategias múltiples parecen ser la característica dominante de esta época.

Entonces, tal vez es hora de que volvamos a leer el mapa mundial no como una arena de la batalla entre bloques, sino como un escenario para los dos personajes principales que, como Naruto y Sasuke, tienen un papel diferente, sino el mismo objetivo final: mantener el equilibrio del mundo. (D74)



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