Yakarta, VIVA – El analista jurídico y político Boni Hargens cree que la responsabilidad de la institución de la Policía Nacional bajo el liderazgo del Presidente no es sólo una disposición administrativa, sino un pilar fundamental de la arquitectura de la democracia presidencial indonesia, tal como se rige por el artículo 30, párrafo (4) de la Constitución de 1945.
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Según él, esta posición tiene una base constitucional sólida y amplias implicaciones estratégicas para la integridad del sistema nacional de aplicación de la ley.
«A partir de esta justificación, el rechazo del jefe de la Policía Nacional, general Listyo Sigit Prabowo, a la idea de subordinar la institución policial al ministerio, expresado durante la reunión de la Policía Nacional con la Comisión III de la Cámara de Representantes, merece ser comprendido y apreciado lo más posible», dijo Boni Hargens en su declaración del sábado 7 de febrero de 2026.
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General Listyo Sigit Prabowo, jefe de la Policía Nacional
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- Captura de pantalla de la televisión parlamentaria en YouTube
Boni explicó que el sistema presidencial de Indonesia integra las funciones de jefe de Estado y jefe de gobierno en una única figura presidencial.
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La constitución exige al presidente garantizar que todos los aparatos estatales, incluida la policía nacional, funcionen de acuerdo con los principios de la supremacía de la ley y los intereses nacionales.
Como jefe de Estado, el presidente Prabowo Subianto tiene el derecho constitucional de saber y garantizar que las fuerzas del orden funcionen de manera óptima, no sólo como jefe de gobierno que gestiona la burocracia ejecutiva.
“Esta separación de funciones es muy importante porque el jefe de Estado actúa como símbolo de unidad nacional y guardián de la constitución, mientras que el jefe de Gobierno se centra más en la implementación de políticas administrativas”, explicó.
Por lo tanto, continuó, la Policía Nacional, como institución encargada de hacer cumplir la ley, debe ser directamente responsable ante el Presidente como jefe de Estado por mantener la independencia e integridad de las fuerzas del orden frente a intereses políticos de corto plazo.
Por otro lado, el presidente es un símbolo de soberanía y un guardián de la constitución que tiene el poder de supervisar todas las instituciones estatales, incluida la policía nacional, para garantizar la aplicación justa e independiente de la ley.
Por lo tanto, la Policía Nacional es directamente responsable ante el Presidente como jefe de Estado de mantener su independencia operativa y evitar la politización en el proceso de aplicación de la ley.
“Este orden de rendición de cuentas refleja el principio de controles y equilibrios en la democracia presidencial, donde el presidente, como jefe de Estado, tiene un papel de supervisión estratégica sin excesiva interferencia operativa”, concluyó.
Mientras tanto, la idea de colocar a la policía nacional bajo una estructura ministerial constituye un grave revés que abre peligrosas lagunas para la politización de las instituciones encargadas de hacer cumplir la ley.
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«Cuando la Policía Nacional esté bajo el control de un ministro del gabinete y rinda cuentas al presidente como jefe de gobierno, la independencia operativa de la Policía Nacional se verá amenazada por intereses políticos partidistas», añadió.


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