Estableciendo una nueva dirección a la edad de 67 años NTB

Mataram (ANTARA) – El 67.º aniversario de Nusa Tenggara Occidental (NTB), que se celebrará el 17 de diciembre de 2025, no es sólo un marcador de la edad administrativa de una provincia. Se convierte en un punto de reflexión sobre hacia dónde se dirigen los BNA y cómo se está trazando esa dirección.

El año pasado, bajo el liderazgo del Gobernador Lalu Muhammad Iqbal y el Vicegobernador Indah Dhamayanti Putri, NTB se encontraba en una importante fase de transición. No se trata sólo de un cambio de figura, sino de un cambio de perspectiva sobre el desarrollo, la gobernanza y la relación del Estado con sus ciudadanos.

El primer año de liderazgo a menudo se conoce como el período de sentar las bases. El público aún no conoce plenamente los resultados finales, pero ha comenzado a evaluar la coherencia de la dirección.

En el contexto de BNA, este año está marcado por desafíos clásicos que nunca desaparecen, a saber, la pobreza de las aldeas, la crisis de los residuos urbanos, la desigualdad en la región de Lombok-Sumbawa, la gestión de activos e incluso la sombra de la corrupción.

Todos estos problemas vienen acompañados de nuevas demandas, a saber, un desarrollo más justo, más sostenible y con integridad.

Las reflexiones sobre un año de liderazgo de Lalu Muhammad Iqbal deben leerse en ese panorama. No para juzgar demasiado pronto, sino para ver si la promesa de cambio está empezando a tomar forma o está siendo arrastrada por la corriente de las viejas rutinas.


La raíz del problema

Uno de los indicadores importantes de la dirección política del último año es el énfasis en las aldeas como epicentro del desarrollo.

El Programa Aldeas Empoderadas, lanzado por el Gobierno Provincial de NTB, es un símbolo de este enfoque. Las aldeas ya no se posicionan como objetos que reciben ayuda, sino como sujetos que salen de la pobreza mediante un proceso gradual y mensurable.

El enfoque de graduación aplicado en Desa Berdaya refleja la conciencia de que la pobreza no es un problema único. Está en capas y está interconectado.

Los datos muestran que este programa está dirigido a 106 aldeas extremadamente pobres, con una implementación inicial en 40 aldeas y alrededor de 7.250 cabezas de familia. Los cuatro pilares de intervención, a saber, necesidades básicas, medios de vida, empoderamiento social e inclusión financiera, están diseñados para romper el ciclo intergeneracional de la pobreza.

Este paso debe valorarse porque intenta romper con el patrón de alivio a corto plazo. Sin embargo, el desafío radica en la coherencia de la asistencia y la calidad de los ejecutores en el terreno.

Los programas basados ​​en las aldeas a menudo tropiezan no en el diseño de políticas, sino en la capacidad de ejecución. Sin asistentes que comprendan el contexto local y en los que los residentes confíen, Berdaya Village corre el riesgo de quedar reducido a un programa administrativo.

Por otro lado, la crisis de los residuos urbanos muestra otra cara del desafío del liderazgo. La ciudad de Mataram produce entre 230 y 250 toneladas de residuos por día, mientras que la TPA regional de Kebon Kongok solo puede albergar alrededor del 40 por ciento de la generación diaria. La situación de emergencia que había remitido vuelve a cobrar importancia, lo que pone de relieve que se trata de un problema sistémico.

En este contexto, el papel del gobierno provincial se vuelve crucial. Los residuos entre distritos y ciudades requieren una orquestación interregional. More info: A8iskX. Los esfuerzos para reducir las fuentes, el procesamiento orgánico y el uso de tecnologías como los incineradores aún no son proporcionales a la tasa de producción de desechos.

El liderazgo no se pone a prueba en la retórica de la limpieza, sino en el coraje para impulsar un cambio en el sistema, incluidos incentivos para la reducción de desechos y la inversión en instalaciones de procesamiento de mediana escala.

Estas dos cuestiones (aldeas y residuos) muestran el mismo patrón. Los gobiernos provinciales están empezando a idear marcos de políticas más estratégicos, pero los resultados finales dependen en gran medida de la coherencia entre sectores y la sostenibilidad más allá de un año fiscal.

Mantener la justicia territorial

La cuestión de la desigualdad entre Lombok y Sumbawa volverá a surgir a lo largo de 2025. Los datos presupuestarios muestran que Sumbawa recibe una mayor asignación para carreteras provinciales debido a la mayor longitud de su red.

Pero la percepción pública no siempre coincide con las cifras. Las carreteras dañadas que no han sido reparadas durante años y el acceso básico desigual significan que el sentido de justicia sigue siendo cuestionable.

Aquí es donde se pone a prueba el liderazgo en aspectos de comunicación y justicia espacial. El desarrollo no es suficientemente justo sobre el papel, pero debe sentirse sobre el terreno.

Grandes proyectos como el plan de circunvalación Selamat-Kayangan en Lombok son estratégicos, pero NTB también necesita un salto de infraestructura de escala similar en Sumbawa para que el crecimiento no sea estructuralmente desigual.

Al mismo tiempo, este año también estuvo marcado por revelaciones de diversos casos de corrupción y gestión de activos. El caso NCC, las propinas del DPRD y la gestión de activos regionales muestran que la cuestión de la integridad sigue siendo una gran tarea.

Un año al mando no es suficiente para limpiar un viejo legado, pero el público merece ver una dirección clara para mejorar.

En este contexto, el liderazgo de Lalu Muhammad Iqbal se encuentra en una posición estratégica. La aplicación de la ley está en el ámbito de las autoridades, pero mejorar el sistema está en manos del ejecutivo.

Es necesario acelerar la digitalización de los servicios, la transparencia de la gestión de activos y cerrar las lagunas en materia de conflictos de intereses para que no se repitan casos similares.

El coraje político para arreglar el sistema es a menudo más importante que la popularidad a corto plazo. Sin él, el desarrollo seguirá viéndose ensombrecido por el riesgo de filtraciones y la desconfianza pública.


Reflexión

El 67º aniversario de NTB es un impulso para reconsiderar la dirección del liderazgo durante el año pasado. Hay señales de cambio en la perspectiva del desarrollo, especialmente a través del fortalecimiento de las aldeas, la economía halal y los esfuerzos por la igualdad.

También hay desafíos reales que no han sido completamente respondidos, que van desde la crisis de los desechos, la desigualdad regional y la integridad de la gobernanza.

El liderazgo no se trata de qué tan rápido recibe elogios, sino de qué tan consistentemente mantiene la dirección. El primer año de Lalu Muhammad Iqbal mostró esfuerzos por sentar las bases. Los años siguientes determinarán si la base es lo suficientemente sólida como para soportar un cambio más profundo.

De cara al futuro, hay algunas notas reflexivas.

En primer lugar, las políticas basadas en las aldeas deben mantenerse en continuidad para que no dejen de ser programas superiores ni por un momento.

En segundo lugar, las cuestiones interregionales como los residuos y la infraestructura requieren un liderazgo provincial más asertivo y colaborativo. En tercer lugar, la integridad de la gobernanza debe convertirse en la norma general, no en una respuesta después de que surgen los casos.

NTB tiene un gran capital social, cultural y de recursos. El liderazgo regional tiene la tarea de garantizar que todo el capital se mueva en la misma dirección, es decir, una prosperidad justa y sostenible.

A la edad de 67 años, la pregunta ya no es si los BNA pueden progresar, sino si ese progreso puede sentirse de manera uniforme y mantenerse con integridad.

La respuesta a esa pregunta no se pondrá a prueba en discursos conmemorativos, sino en la coherencia de la política en los días ordinarios posteriores a las celebraciones.



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