Yakarta (ANTARA) – La acción militar de Estados Unidos (EE.UU.) para arrestar al presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, causó polémica en el mundo internacional.
Muchas partes consideran que la operación militar ordenada por el presidente Donald Trump es una acción unilateral que no se ajusta al derecho internacional y tiene el potencial de aumentar la inestabilidad política global.
Este incidente es como una forma de «acción de vaquero» que no puede justificarse en la gestión de las relaciones interestatales modernas.
El acto de utilizar la fuerza militar para secuestrar al jefe de Estado legítimo de un país en realidad viola los principios básicos del derecho internacional.
La Carta de las Naciones Unidas, específicamente el párrafo 4 del Artículo 2, enfatiza la prohibición del uso de la fuerza en las relaciones internacionales excepto en el contexto de la autodefensa o si existe un mandato oficial del Consejo de Seguridad de la ONU.
En este caso, no podrá utilizarse como justificación ninguna autorización internacional. Por lo tanto, se considera que el uso de la fuerza militar transfronteriza ha violado la soberanía de Venezuela y tiene el potencial de sentar un precedente peligroso para el mundo.
El operativo de detención contra Maduro y su esposa, Cilia Flores, se llevó a cabo en la madrugada del sábado 3 de enero de 2026. En el operativo participaron más de 150 aviones militares y personal de diversas ramas de las fuerzas armadas de Estados Unidos, desde fuerzas especiales Delta Force hasta unidades del FBI.
Antes de que el equipo de extracción se moviera, se informó que los objetivos estratégicos en Venezuela primero fueron neutralizados mediante ataques de precisión, incluidos sistemas de defensa aérea, para garantizar una entrada segura.
Esta operación también utiliza la guerra cibernética para debilitar el sistema de seguridad del oponente y allanar el camino para los equipos en tierra y en el aire.
Operaciones codificadas Resolución absoluta También cuenta con el apoyo de la CIA, que, según se dice, vigila los movimientos de Maduro desde hace meses.
Estos métodos tienen el potencial de normalizar la práctica de la intervención militar unilateral. Si no se controlan, no es imposible que ocurran incidentes similares en otros países que tienen opiniones políticas diferentes o se niegan a seguir los intereses de las superpotencias.
Esta situación puede aumentar la sospecha mutua, desencadenar acciones de ojo por ojo e incluso dar lugar a nuevas escaladas en medio de la rivalidad de poder global.
Incertidumbre mundial
En última instancia, el mundo enfrentará mayores niveles de incertidumbre, lo que afectará la estabilidad política y económica internacional.
El gobierno de Estados Unidos ha acusado a Nicolás Maduro de estar involucrado en una red de narcoterrorismo. Estas acusaciones se hicieron por primera vez en 2020 durante la primera administración de Donald Trump.
Sin embargo, tales acusaciones no pueden utilizarse como motivo para lanzar operaciones militares transfronterizas.
El derecho internacional proporciona varios mecanismos de cooperación policial que pueden utilizarse si hay acusaciones de participación de un jefe de Estado en crímenes transnacionales.
Los principios del multilateralismo y la cooperación entre países deben seguir siendo la base, no la acción unilateral.
Además, detrás de las acusaciones de delitos relacionados con el narcotráfico, hay motivos económicos y geopolíticos que no pueden ignorarse. Se sabe que Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo del mundo.
Desde la revolución bolivariana de 1999, el gobierno venezolano ha tomado medidas para nacionalizar los activos de las compañías petroleras extranjeras, incluidas las estadounidenses.
Esta política puede verse como uno de los antecedentes del largo tira y afloja entre los dos países.
Por tanto, es muy importante que los líderes mundiales sean firmes. Todos los líderes estatales, incluido el presidente de la República de Indonesia, Prabowo Subianto, deberían expresar su rechazo a las acciones que ignoran los principios del derecho internacional.
El mundo internacional necesita reafirmar que las relaciones entre los países deben basarse en el respeto a la soberanía, el diálogo y los mecanismos multilaterales legítimos. De lo contrario, las normas jurídicas internacionales que han sido la base de la paz global podrían verse erosionadas.
Firmeza de la ONU
Por eso también es necesario hacer un llamado a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) a tomar medidas firmes contra el régimen de Trump y ordenar la liberación de Nicolás Maduro y su esposa.
La ONU tiene el mandato moral y legal de garantizar que ningún país actúe arbitrariamente más allá de los límites de la jurisdicción internacional.
La firmeza de la ONU también es importante para mantener la confianza mundial en esta institución multilateral en medio de una dinámica geopolítica cada vez más compleja.
Este incidente recordó una vez más al mundo la fragilidad del orden global si no se respetan los principios del derecho internacional. Las relaciones entre países ya no pueden verse como relaciones de poder determinadas únicamente por quién es el más fuerte.
El mundo ha avanzado hacia una era en la que la justicia, la igualdad y el respeto a la soberanía son normas éticas comunes. La presencia de normas internacionales debería establecer límites para que la competencia política y económica entre países permanezca dentro del corredor de la paz.
Por tanto, el caso Venezuela no es sólo una cuestión de dos países, sino también un espejo del futuro del mundo. Si la comunidad global no responde sabiamente, el mundo correrá el riesgo de abrir más espacio para la intervención unilateral.
Esto no sólo amenaza la estabilidad de una región, sino que también tiene el potencial de sacudir el sistema global que ha apoyado la cooperación económica, política y de seguridad internacional.
En situaciones como ésta, las voces morales de varios grupos se vuelven importantes. El mundo necesita una visión crítica que aún defienda los valores humanos y la justicia.
El mensaje central que debe transmitirse es que deben mantenerse la soberanía estatal, los procesos legales justos y el respeto por los mecanismos internacionales. Sólo así se podrán mantener la paz y la estabilidad globales.
El incidente ocurrido con Nicolás Maduro debe ser un momento de reflexión para toda la nación. Ninguna acción unilateral es superior al derecho internacional.
Un orden mundial pacífico sólo puede lograrse si todos los países, grandes o pequeños, están en pie de igualdad ante las leyes y normas globales.
*) El autor es el Director del GRAN Instituto de Geopolítica.

:max_bytes(150000):strip_icc():focal(762x506:764x508)/atlanta-airport-tires-blow-out-010726-c8158a5c97af45bda4478762c5ec3196.jpg?w=238&resize=238,178&ssl=1)
