Mataram (ANTARA) – Las grandes erupciones a menudo se registran como desastres. Sin embargo, para Nusa Tenggara Occidental (NTB), la erupción del monte Samalas en el siglo XIII fue en realidad una señal de que esta región alguna vez estuvo en el centro del vórtice de la historia mundial.
Las cenizas y el azufre arrojados desde Samalas en 1257 d. C. no solo enterraron aldeas al pie de la montaña, sino que también cruzaron continentes, afectando el clima global y provocando malas cosechas, hambrunas y cambios sociales en Europa y Asia.
Estos rastros ahora están resurgiendo lentamente de las capas de lava fría, de las historias contadas por la gente, de los artefactos almacenados en las casas de los residentes y de la nueva conciencia del gobierno regional de que NTB encierra una narrativa de la civilización mundial que aún no se ha contado en su totalidad.
La idea de construir 50 nuevos museos propuesta por el Gobierno Provincial de NTB no puede separarse de este contexto. Este no es sólo un plan para agregar más edificios, sino un esfuerzo por reorganizar la forma en que vemos la historia, la cultura y la identidad regional.
La pregunta es hasta qué punto la erupción de Samalas y su legado histórico pueden ser una base sólida para la construcción de un museo, así como un instrumento de servicio público que eduque, empodere e ilumine.
historias del mundo
El monte Samalas no es sólo parte del paisaje del monte Rinjani. Es un nodo importante en la historia del clima mundial. Una investigación internacional, a la que luego hicieron referencia varios medios científicos, afirmó que la erupción de Samalas fue una de las más grandes de los últimos dos milenios.
El impacto se registró en una anomalía climática extrema en Europa en el año 1258 d.C., conocido como el año sin verano. En la propia Lombok, la erupción destruyó el Reino de Pamatan en la zona de Tanak Beaq, en el centro de Lombok, y obligó a un éxodo masivo de personas a varias partes de la isla.
Cabe señalar que cada actividad de excavación de tierra en Tanak Beaq a menudo revela artefactos de civilizaciones pasadas. Los utensilios de cocina, la cerámica y los restos de residencias son evidencia concreta de que esta zona alguna vez fue el centro de la vida avanzada en su época.
Desafortunadamente, la mayoría de estos artefactos todavía son almacenados de forma independiente por los residentes, sin un sistema adecuado de recopilación y protección de datos.
Es en este punto donde la historia global se encuentra con los problemas locales. La huella de Samalas, que ha tenido un impacto global, corre el riesgo de perderse a nivel del sitio. Sin una política de salvamento rápida y mesurada, los artefactos pueden cambiar de manos, dañarse o desaparecer sin dejar rastro.
De hecho, su valor histórico no pertenece sólo al BNT, sino que forma parte de la memoria colectiva de la civilización humana.
Museo
La propuesta de construir 50 nuevos museos en NTB refleja un cambio de paradigma en la visualización de museos. Los museos ya no se posicionan únicamente como espacios de almacenamiento de objetos antiguos, sino como nodos de educación, alfabetización y economía cultural.
Actualmente, NTB cuenta con cinco museos regionales y ocho museos municipales registrados a nivel nacional. Esta cifra es el punto de partida de que el desarrollo de los museos no es un discurso vacío, sino una agenda que ya está en marcha.
El concepto de museo temático que está preparando el Museo NTB es un ejemplo de un nuevo enfoque. Los museos temáticos Samalas y Tambora están diseñados no sólo para exhibir artefactos, sino también para presentar narrativas sobre la relación entre los humanos, la naturaleza y los desastres.
Con tecnología inmersiva y espacios de exhibición digitales, el museo tiene como objetivo convertirse en un espacio de aprendizaje intergeneracional, especialmente para la generación más joven que está familiarizada con experiencias visuales y interactivas.
Sin embargo, el mayor desafío no está en el desarrollo físico, sino en la narrativa y la gestión. Cincuenta nuevos museos perderán significado si son sólo vitrinas sin historias.
Samalas ofrece una importante lección de que la historia debe estructurarse como un flujo causal, desde las erupciones montañosas, el cambio climático, la migración humana hasta la transformación social. Este tipo de narrativa es lo que hace que los museos sean relevantes y estén vivos.
Aparte de eso, los museos también deben interactuar con la comunidad circundante. La experiencia de Rinjani Color Run III en agosto de 2025 muestra que cuando los museos están presentes en los espacios públicos, el entusiasmo de los residentes aumenta.
Miles de participantes no sólo corrieron, sino que también aprendieron sobre la antigua montaña Samalas, vieron un modelo de Rinjani y comprendieron que Lombok tiene una historia que ha tenido un impacto global. Este modelo demuestra que los museos pueden ir más allá de los muros de los edificios y llegar a un público más amplio.
Política sostenible
Los planes para construir 50 nuevos museos deben traducirse en políticas realistas y sostenibles.
En primer lugar, se debe dar prioridad a áreas que tienen un fuerte valor histórico y un alto riesgo de pérdida de artefactos, como Tanak Beaq. El museo de geología y arqueología en esta área puede convertirse en un laboratorio abierto para la educación sobre historia ambiental y de desastres.
En segundo lugar, fortalecer los museos de los pueblos es una estrategia importante. Los museos de aldea permiten que las comunidades locales se conviertan en sujetos, no en objetos, de la gestión del patrimonio cultural.
Con la asistencia adecuada, los museos de las aldeas pueden estimular la economía local a través del turismo comunitario, al mismo tiempo que infunden orgullo por la propia historia.
En tercer lugar, es necesario fortalecer la integración de los museos con el sistema educativo. Los museos deberían ser una extensión del aula, donde los estudiantes aprendan historia, geografía y desastres contextualmente.
Samalas, Tambora y el paisaje NTB brindan material de aprendizaje real sobre la relación entre los humanos y la naturaleza, que es relevante para los desafíos actuales del cambio climático.
La construcción de museos debe entenderse como una inversión a largo plazo para generar conciencia histórica y nacionalismo.
Los pasos de Samalas nos recuerdan que Indonesia no es sólo un espectador en la historia mundial, sino que alguna vez fue el epicentro de eventos globales.
Contar esta historia a través de un museo significa recuperar la posición de Indonesia en la gran narrativa de la civilización.
Si se diseñan con una visión clara, los museos de NTB pueden convertirse en espacios donde la lava del pasado se convierta en la luz del conocimiento del futuro.
A partir de ahí, el público no sólo está invitado a ver artefactos, sino también a comprender que la historia es la base para leer el presente y planificar el futuro.


