Mataram (ANTARA) – A las tres de la tarde, el cielo estaba ligeramente nublado. Las colinas de Sekotong, Lombok occidental, Nusa Tenggara occidental (NTB), parecen tranquilas. Las huellas de las actividades de extracción ilegal de oro se extienden, dejando huellas de excavaciones y agujeros al descubierto.
Debajo de él, el cauce del río, normalmente tranquilo, ahora es ancho, el agua está turbia y llena de sedimentos. Varias semanas después, fuertes lluvias cayeron sobre la zona.
El agua que se desborda no proviene sólo del paso de los ríos; Las rutas excavadas contribuyen a acelerar el flujo de agua a los asentamientos. Como resultado, graves inundaciones afectaron a aldeas de todo el distrito de Sekotong.
La inundación ocurrida el martes 13 de enero de 2026 sumergió las casas de los residentes hasta los techos, creó barro e incluso se cobró vidas. Miles de familias se vieron afectadas por el agua que brotaba de ríos y tierras bajas.
La cuestión de la conexión entre las actividades mineras ilegales en la zona y el desastre de las inundaciones es ahora un tema candente de debate. La comunidad, las autoridades locales y los observadores medioambientales prestan gran atención a este fenómeno.
Surge la pregunta: ¿nos enfrentamos a problemas naturales comunes o hay factores provocados por el hombre que están empeorando el desastre? Y, si realmente existe una conexión, ¿qué se puede hacer?
agujero de mina
Las actividades mineras ilegales en las zonas forestales y montañosas de Sekotong, en el oeste de Lombok, no son un fenómeno nuevo. El Ministerio de Silvicultura ha llevado a cabo el control en la zona del bosque de producción limitada Pelangan RTK.07, con operaciones en varios puntos para cerrar pozos mineros y detener actividades sin permisos.
La colina, que debería ser un paraguas de apoyo para el ecosistema, ahora parece estar erosionada. Pozos de minas abiertos y vegetación que sirve como esponja Naturalmente la tierra se pierde. En condiciones normales, las raíces de las plantas ayudan a absorber el agua de lluvia, evitando que fluya directamente a los ríos y asentamientos.
Cuando se altera la vegetación, la superficie del suelo se vuelve menos capaz de retener agua, lo que resulta en un aumento de la escorrentía superficial. Geológicamente, esta condición puede acelerar el flujo de agua cuando llueve mucho, facilitando que se produzcan inundaciones.
Mientras tanto, las inundaciones no son sólo el resultado de fuertes lluvias; Hasta ahora, ninguna agencia gubernamental ha declarado oficialmente en términos absolutos que la minería ilegal sea la única causa de la inundación de Sekotong.
Sin embargo, numerosos indicios científicos y observaciones de campo muestran que los daños a la vegetación debidos a la minería provocan cambios en el flujo natural del agua, aumentando el riesgo de inundaciones. El efecto no es instantáneo, sino acumulativo a lo largo del tiempo a medida que el suelo pierde su capacidad de retener agua.
Necesidad económica
La mina de oro de Sekotong es interesante por su alto valor. En 2025, las fuentes señalaron que las actividades ilegales de extracción de oro en la zona de la colina de Sekotong generaban grandes resultados económicos, llegando incluso a billones de rupias al año, aunque técnicamente estas actividades operaban sin permisos claros.
Muchos residentes locales participan por razones económicas. Cuando es difícil confiar en el sector agrícola, especialmente en tierras secas y montañosas, la minería se convierte en un ingreso alternativo.
Esto muestra cómo los problemas medioambientales suelen estar estrechamente relacionados con los problemas sociales y económicos. Cuando el acceso a las fuentes de sustento es limitado, la gente suele buscar otras formas, aunque ello entrañe riesgos para el medio ambiente y la seguridad colectiva.
La explotación no regulada de la naturaleza tiene impactos a largo plazo en el medio ambiente. La vegetación se daña, los contornos del terreno cambian y las actividades mineras con equipo pesado aceleran los cambios en la estructura del propio terreno.
A largo plazo, estos cambios podrían hacer que la zona sea más vulnerable a inundaciones extremas en la temporada de lluvias.
Patrón de inundación
El impacto de las inundaciones en Sekotong no es un evento único y aislado; Un fenómeno similar ocurrió en cuatro regiones de NTB en el mismo período, incluidas Lombok Central y Dompu. Varios observadores ambientales también han criticado las políticas de desarrollo “sensibles a la tierra”.
Varios analistas ambientales consideran que las inundaciones en las zonas bajas están estrechamente relacionadas con la deforestación, la expansión descontrolada del suelo y la incapacidad de los sistemas de drenaje natural debido a cambios en los patrones de uso del suelo.
No se trata sólo de minería ilegal, sino que la minería es uno de los factores desencadenantes que empeora un sistema ambiental ya frágil.
Sin embargo, debemos mantenernos objetivos en cuanto a que las inundaciones son provocadas por lluvias extremas. El vínculo entre la minería y las inundaciones tiene más que ver con la contribución al cambio ambiental, no solo con la causa única.
Esto significa que cuando la vegetación se daña y el suelo es inestable, los efectos de las inundaciones se vuelven más severos cuando ocurren fuertes lluvias.
Solución
Los esfuerzos para superar los problemas ambientales inherentes a las inundaciones requieren un enfoque holístico. Manejar los casos de minería ilegal no basta con tomar medidas inmediatas.
Se necesita una estrategia sistémica que combine la protección ambiental, el empoderamiento económico de las comunidades y la gestión sostenible de la tierra.
En primer lugar, es necesario que exista un plan de minería comunitaria legal y sostenible. No se trata sólo de una prohibición, sino de construir un sistema que permita que la actividad económica continúe sin dañar el medio ambiente.
Esquemas como las cooperativas de gestión minera respetuosas con el medio ambiente pueden ser una alternativa, proporcionando ingresos y minimizando al mismo tiempo los daños a la vegetación y el suelo.
En segundo lugar, se deben fortalecer las regulaciones para la protección crítica de la tierra a través de políticas estrictas, pero que favorezcan a las comunidades pequeñas. Los gobiernos regionales, en colaboración con los ministerios pertinentes, deben proteger las áreas forestales de producción limitada y las tierras de reserva de agua de la explotación incontrolada.
En tercer lugar, el programa de rehabilitación ambiental posterior a la minería debe ser una prioridad. Los antiguos pozos mineros deben cerrarse y recuperarse con plantas de retención de agua, para restablecer la función ecológica de la tierra. Este enfoque no es sólo una mitigación, sino una inversión ambiental que pueda resistir futuras inundaciones.
Cuarto, es importante educar al público sobre los impactos ambientales a largo plazo. Cuando la gente comprenda la relación entre los daños a la vegetación, los cambios en el flujo de agua y las inundaciones, serán más prudentes a la hora de gestionar sus propios recursos naturales.
La inundación en Sekotong muestra cómo los cambios ambientales que ocurren durante un largo período de tiempo pueden manifestarse en verdaderos desastres. No se trata sólo de fuertes lluvias, sino de cómo la naturaleza cobra deudas por los cambios que los humanos han realizado sin considerar las consecuencias ecológicas.
El vínculo entre las actividades mineras ilegales y las inundaciones no es sólo una acusación, sino un llamado a ver que cada decisión ambiental tiene consecuencias sociales y económicas. Minimizar el riesgo significa pensar en el futuro de las generaciones futuras, no sólo en las ganancias actuales.
Al aprender de Sekotong, se nos recuerda que la recuperación ambiental es una inversión comunitaria, y que las soluciones que surjan de la coordinación intersectorial y la participación comunitaria serán la clave para la resiliencia contra el próximo desastre.
Lo que hagamos hoy determinará si las futuras inundaciones serán sólo un fenómeno natural o el resultado de nuestra falta de cuidado de la Tierra y de la vida.

