Yakarta (ANTARA) – La noticia sobre la emisión de visas de visita a 51 ciudadanos israelíes por motivos comerciales ha suscitado un debate en varios círculos.
Varios partidos creen que esta política no sólo toca los aspectos económicos y de inmigración, sino que también toca el ámbito de la constitución, la ética humanitaria y la responsabilidad moral de Indonesia como nación que ha rechazado todas las formas de colonialismo desde sus inicios.
También es necesario transmitir una actitud crítica, no destinada a inhibir la actividad económica, sino más bien a recordar que toda política estatal, incluidas las políticas económicas y de inmigración, no debe entrar en conflicto con el mandato constitucional y los valores humanos universales.
En el Preámbulo de la Constitución de 1945, Indonesia declaró firmemente su rechazo a todas las formas de colonialismo porque lo consideraba contrario a la humanidad y la justicia.
Este principio básico debe servir de guía a la hora de tomar decisiones, especialmente en lo que respecta a los países que todavía ocupan el territorio palestino.
Es necesario subrayar que Israel sigue llevando a cabo la ocupación de territorios palestinos hasta el día de hoy, una acción que ha sido ampliamente condenada por diversos mecanismos jurídicos y humanitarios internacionales.
Esta condición está estrechamente relacionada con el Segundo Principio de Pancasila, Humanidad Justa y Civilizada, que debería alentar a Indonesia a colocar el sufrimiento de los civiles palestinos como la consideración principal en toda política relativa a Israel.
La tragedia humanitaria en Gaza y otros territorios ocupados no es sólo una cuestión política, sino también una cuestión humanitaria que exige actitudes morales coherentes.
El mundo empresarial moderno suele considerar los derechos humanos como parte integral de la toma de decisiones de inversión y la cooperación económica.
Muchas instituciones financieras globales ahora aplican principios de inversión responsable, que incorporan factores ambientales, sociales y de gobernanza o Ambiental, Social y de Gobernanza (ESG) como un parámetro importante.
Varios ejemplos globales muestran cómo los actores económicos están adoptando una postura firme contra las actividades comerciales relacionadas con la ocupación israelí.
Fondo de Pensiones del Gobierno de Noruega o Fondo de Pensiones del Gobierno de Noruega Globalpor ejemplo, desinvertidas en empresas involucradas en la construcción ilegal de asentamientos israelíes.
Principios de la humanidad
Esta política es un mensaje moral de que los beneficios financieros no deben lograrse a expensas de los derechos humanos.
El Fondo de Pensiones también tomó medidas similares Fondo Municipal de Pensiones de Tierras (KLP) también de Noruega Fondo de Pensiones para la Atención de la Salud Mental y Social (PGGM) de los Países Bajos que atrae inversiones de varias empresas y bancos israelíes como forma de compromiso con políticas de inversión responsable.
El Danske Bank de Dinamarca incluso incluyó a varias instituciones financieras israelíes en la lista de exclusión de inversiones porque se consideraba que representaban un riesgo de violaciones de derechos humanos.
En Estados Unidos, la empresa de helados Ben & Jerry’s decidió cesar sus actividades comerciales en los territorios ocupados.
Desde el mundo académico, la Universidad Trinity College de Dublín también está desinvirtiendo en empresas que tienen vínculos con las actividades israelíes en los territorios ocupados.
Citando la declaración de la relatora especial de la ONU, Francesca Albanese, que describió la existencia de una «economía de genocidio», es decir, el vínculo entre intereses económicos y crímenes contra la humanidad.
Esta afirmación refuerza la opinión de que las actividades empresariales no existen en el vacío, sino que siempre tienen consecuencias éticas.
En este contexto, el movimiento Boicot, desinversión y sanciones o BDS se considera parte de prácticas empresariales modernas basadas en los derechos humanos, en línea con los principios de Inversión Socialmente Responsable y ESG.
De estos diversos hechos surge un mensaje importante de que los intereses económicos no pueden separarse de la responsabilidad moral.
Desde este punto de vista, Indonesia, como país con una sólida base de valores, tiene la obligación constitucional y moral de garantizar que todas las políticas comerciales, de inversión y de relaciones internacionales sigan basándose en principios humanitarios y anticoloniales.
Justicia global
La política de visas para ciudadanos israelíes debe verse en un marco más amplio, no sólo como una cuestión de administración de inmigración o una oportunidad de negocios a corto plazo.
Indonesia es conocida desde hace mucho tiempo como una nación que habla en voz alta sobre la justicia global y la defensa de los derechos del pueblo palestino. La coherencia en las actitudes en política exterior es parte de la dignidad de la nación.
Por lo tanto, cada política que afecta a Israel, incluida la provisión de acceso a la inmigración, merece ser estudiada en profundidad para no dar la impresión de inconsistencia entre valores firmemente arraigados y prácticas políticas en el campo.
Es importante recordar que los beneficios económicos a corto plazo no deben separarse de las responsabilidades éticas y constitucionales del Estado.
De hecho, en medio de una dinámica global compleja, fortalecer el compromiso con los valores humanos universales fortalecerá aún más la posición de Indonesia como un país con principios.
El mundo ha cambiado y las empresas han avanzado hacia estándares éticos más elevados. De modo que las políticas económicas que estén en consonancia con los valores humanos no sólo son posibles, sino también cada vez más pertinentes.
Esta actitud crítica se convierte básicamente en un espacio de reflexión compartida. El gobierno ciertamente tiene varias consideraciones en cada política, incluidos los aspectos de seguridad, económicos y diplomáticos.
Sin embargo, las voces de académicos, economistas y la sociedad civil que nos recuerdan la importancia de la coherencia en el mandato constitucional son parte de un ecosistema democrático saludable.
Este tipo de discurso público ayuda a garantizar que las políticas estatales no estén separadas de los valores básicos que constituyen la identidad de la nación.
Así pues, mantener la coherencia entre las políticas económicas y los valores humanos es una forma de responsabilidad del Estado hacia los ideales de los fundadores de la nación.
No se trata sólo de estar de acuerdo o en desacuerdo con una política, sino de cómo Indonesia continúa afirmándose como una nación que defiende la humanidad, la justicia y la dignidad global.
De esta manera, la posición de Indonesia en la arena mundial no sólo es respetada por su fuerza económica o política, sino también por su firmeza moral.
*) Farouk Abdullah Alwyni es economista del Centro de Estudios Financieros, Económicos y de Desarrollo de la Universidad de Binawan; Ex funcionario de la oficina central del Banco Islámico de Desarrollo en Jeddah, Arabia Saudita.

:max_bytes(150000):strip_icc():focal(999x0:1001x2)/pat-finn-122425-dfb4c30362ec49d489ddfe286d1a2cdf.jpg?w=238&resize=238,178&ssl=1)
