Yakarta (ANTARA) – El principio de una política exterior libre y activa, que se ha implementado desde la era Bung Karno, se ha convertido en una base sólida para que Indonesia participe en la diplomacia de paz sin quedar atrapada en la polarización de los bloques de poder mundial.
Este historial se ve reforzado por la participación activa de Indonesia en diversos foros multilaterales, como la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), la Organización de Cooperación Islámica (OCI) y el Movimiento de Países No Alineados (NOAL). Indonesia también expresa sistemáticamente los intereses de los países del Sur (Sur Global).
Como país con la mayor población musulmana del mundo y la tercera democracia más grande, Indonesia tiene un capital único que muchos otros países no tienen, a saber, la confianza del mundo islámico sin cortar las líneas de comunicación con Occidente.
Indonesia también puede aprovechar esta posición estratégica para convertirse en mediador en una guerra que involucra a Estados Unidos (EE.UU.), Israel e Irán.
Por esta razón, cuando Israel, apoyado por Estados Unidos, comenzó a atacar a Irán el 28 de febrero e Irán respondió atacando bases militares estadounidenses en Medio Oriente, Indonesia afirmó que el presidente indonesio Prabowo Subianto estaba dispuesto a facilitar el diálogo y acudir a Teherán para mediar.
El observador de relaciones internacionales de la Universidad de Padjadjaran, Teuku Rezasyah, considera que las posibilidades de Indonesia de desempeñar el papel de mediador son bastante realistas, porque todas las partes en conflicto necesitan una solución honorable o “estrategia de salida” que aún mantienen su dignidad.
Según Reza, la oportunidad de Indonesia de desempeñar el papel de mediador es bastante grande teniendo en cuenta la figura del Presidente Prabowo Subianto, ampliamente conocido en todo el mundo.
Sin embargo, el camino hacia la mesa de negociaciones no fue fácil. Lihat juga sg9ns. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha declarado que Estados Unidos no firmará ningún acuerdo con Irán y no aceptará nada más que una “rendición incondicional”.
El Ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, también rechazó las demandas estadounidenses y enfatizó que Irán seguirá defendiéndose.
Irán afirmó que Estados Unidos inició la guerra sin provocación, sin razón e ilegalmente, y que lo que Irán hizo después fue un acto legítimo de autodefensa y tenía pleno derecho a hacerlo.
Para Indonesia, la cuestión ya no se limita a si quiere actuar como mediador, sino en qué medida puede ejercer influencia utilizando su capital diplomático y su posición estratégica en medidas diplomáticas concretas e impactantes.
Pasos diplomáticos de la capital y de Indonesia
Indonesia ha tomado la decisión de suspender cualquier debate sobre el Consejo de Paz (junta de paz/BdP) porque la atención actual de Indonesia es monitorear la evolución de la dinámica del conflicto en el Medio Oriente y garantizar la seguridad de los ciudadanos indonesios allí.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Indonesia enfatizó que cada decisión sobre la participación de Indonesia en diversos mecanismos internacionales se basa siempre en intereses nacionales, consideraciones de política exterior libre y activa, así como la evolución de la situación sobre el terreno.
Reza enfatizó que la capital diplomática de Indonesia es el preámbulo de la Constitución de 1945 que insta a participar en el mantenimiento de la paz mundial y la iniciativa de Indonesia de participar en varios programas de desarrollo y paz dentro de la ONU.
Reza también dijo que el gobierno indonesio necesita preparar un estudio integral sobre la crisis entre Estados Unidos, Israel e Irán para explorar las raíces del problema, convertirlo en un tema de diálogo con Estados Unidos e Irán por separado y garantizar una actitud neutral y justa en cada esfuerzo de mediación.
Según él, los esfuerzos de mediación se llevaron a cabo a través de consultas y consenso, mientras se continuaba buscando puntos en común en medio de marcadas diferencias entre Estados Unidos e Irán, además de informar periódicamente sobre los avances de la paz al Secretario General de la ONU y a la comunidad internacional.
El observador de HI enfatizó que Indonesia necesita mantener el equilibrio diplomático utilizando el marco de la Carta de la ONU, el derecho internacional, el derecho humanitario y los Principios de Bandung para no ser acusado de tomar partido por una de las partes en el conflicto.
«El jefe de la delegación indonesia debe ser una figura que realmente comprenda el derecho internacional y el derecho humanitario, de modo que sea difícil para cualquier parte en conflicto manipularlo», afirmó Reza.
Indonesia también debería acoger positivamente la cooperación entre Rusia y China, que tiene el potencial de promover la paz en la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán. Con el mismo espíritu, Indonesia puede utilizar su papel en la Organización de Cooperación Islámica, el Movimiento de Países No Alineados y la Liga Árabe para alentar el nacimiento de un proyecto de resolución en la Asamblea General de la ONU.
La reputación como arma diplomática
La historia registra que el papel de un verdadero mediador nunca nace de una voluntad unilateral. Como Jusuf Kalla, conocido como un excelente mediador. Es un verdadero mediador que crece gracias a su reputación constantemente construida y no se deja tentar fácilmente por intereses momentáneos.
La reputación no se crea instantáneamente, pero puede destruirse instantáneamente por una decisión equivocada. Un verdadero mediador requiere el coraje de transmitir cosas que ninguna de las partes quiere escuchar.
Indonesia, conocida desde hace mucho tiempo como un mediador imparcial, ahora enfrenta una dura prueba en diplomacia: mantener la confianza de todas las partes sin que parezca que está del lado de los intereses de un bloque en particular.
Indonesia necesita mantener su reputación con una estrategia mensurable, concretamente construyendo canales de comunicación, reuniendo apoyo de varios países y fortaleciendo su posición en foros multilaterales.
Mantener una reputación como país no alineado durante la guerra es una tarea interminable que requiere vigilancia diaria y la creencia de que el camino intermedio –aunque sea impopular– es el camino más digno que Indonesia puede tomar para proteger sus intereses nacionales.
Si Indonesia logra pasar esta prueba, es posible que haga historia como uno de los arquitectos de la paz en uno de los conflictos más complejos de este siglo.
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