Yakarta (ANTARA) – Indonesia está entrando en una nueva fase del desafío alimentario: una sequía cada vez más prolongada.
Un estudio de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (BRIN) muestra que fenómenos como El Niño harán que la estación seca sea más seca y prolongada, con un impacto directo en la producción agrícola. En condiciones como estas, la seguridad alimentaria ya no se discute simplemente en términos de producción, sino también en términos de capacidad de adaptación a la crisis del agua.
Al mismo tiempo, la base del sistema alimentario nacional no se basa exclusivamente en lo que producimos nosotros mismos. Uno de los ingredientes alimentarios que más a menudo está presente en la mesa, la harina de trigo, en realidad proviene de plantas que nunca crecen en nuestros campos. Los datos de la Agencia Central de Estadísticas (BPS) muestran que Indonesia todavía importa entre 10 y 11 millones de toneladas de trigo cada año, lo que la convierte en uno de los mayores importadores del mundo.
La combinación de presión climática interna y dependencia externa de los mercados globales muestra una cosa: el sistema alimentario de Indonesia se asienta sobre una base que aún no es completamente sólida. En situaciones como ésta, la vieja agenda que a menudo se repite, la diversificación de los alimentos, vuelve a ser relevante, incluso urgente.
Entre las diversas alternativas que se mencionan a menudo en los debates sobre políticas, el sorgo está empezando a ganar atención nuevamente. En realidad, este cultivo de cereales no es nuevo en algunas partes de Indonesia; sin embargo, en las últimas décadas, su existencia casi ha desaparecido en medio del predominio del arroz y el creciente consumo de productos a base de trigo.
En el contexto de sequías cada vez más frecuentes, la atención al sorgo no carece de razón. Se sabe que esta planta es relativamente resistente a condiciones ambientales menos que ideales. Puede crecer en tierra firme, requiere menos agua que muchas otras plantas de cereales y tiene una tolerancia bastante buena a las altas temperaturas.
Este carácter adquiere cada vez más importancia cuando los patrones estacionales ya no son estables. En varias regiones de Indonesia, la sequía relacionada con El Niño ha afectado la productividad agrícola, especialmente en productos básicos que dependen en gran medida de la disponibilidad de agua, como el arroz.
En situaciones como ésta, la elección de plantas más adaptables ya no es sólo una alternativa, sino parte de una estrategia de supervivencia.
Aparte de eso, el sorgo también tiene un valor nutricional bastante bueno. Las semillas de sorgo contienen carbohidratos, proteínas, fibra y varios minerales. Varios estudios muestran que el sorgo tiene un contenido de fibra relativamente alto y un índice glucémico que tiende a ser más bajo que el de algunos productos procesados a base de harina.
Sin embargo, estas ventajas no significan necesariamente que el sorgo se desarrollará ampliamente en el sistema alimentario nacional.
El problema no son sólo las plantas en sí, sino la estructura del sistema alimentario que se ha formado durante décadas.
Hasta ahora, la política alimentaria de Indonesia ha tendido a centrarse en la estabilidad del arroz como principal producto básico. De hecho, estos esfuerzos han logrado mantener la disponibilidad de alimentos básicos, pero al mismo tiempo han logrado que el sistema alimentario se centre cada vez más en un producto básico.
Al mismo tiempo, el consumo de alimentos a base de trigo está aumentando rápidamente junto con el desarrollo de la industria procesadora de alimentos. Productos como los fideos instantáneos, el pan y otros productos de harina procesada forman parte de la dieta de la sociedad moderna.
Como resultado, el espacio para los alimentos locales distintos del arroz se está reduciendo cada vez más. Plantas como el sorgo, la cebada o diversos tipos de tubérculos se están dejando de lado poco a poco.
En condiciones normales, estas estructuras pueden no parecer problemáticas; sin embargo, cuando ocurre una sequía prolongada, su vulnerabilidad se vuelve cada vez más evidente. La producción de arroz puede verse interrumpida debido a la escasez de agua, mientras que la dependencia del trigo importado mantiene el sistema alimentario dependiente de factores externos.
Potencial de tierras secas
En medio de estos desafíos, Indonesia en realidad tiene recursos que a menudo se pasan por alto. Varios estudios muestran que Indonesia tiene más de 144 millones de hectáreas de tierra firme, o alrededor del 76,2 por ciento del total de la tierra nacional, según BRIN.
Parte de esta tierra podría utilizarse para cultivos que dependan menos del agua, incluido el sorgo. En el contexto de una frecuencia cada vez mayor de sequías, este potencial se vuelve cada vez más relevante.
El desarrollo del sorgo ha comenzado a dirigirse a varias regiones, como Nusa Tenggara Oriental, Java Central, Java Oriental, Java Occidental, Banten y Kalimantan, regiones que en los últimos años también se han enfrentado a una presión de sequía cada vez más pronunciada.
En el este de Flores, al este de Nusa Tenggara, el sorgo ha sido durante mucho tiempo parte de las tradiciones alimentarias locales. Ahora, los esfuerzos por revivir esta planta también están estrechamente relacionados con la necesidad de adaptarse a unas condiciones de tierra cada vez más secas.
En Java Occidental, el desarrollo de semillas de sorgo en Cirebon Regency tiene como objetivo apoyar el objetivo de expansión de la plantación de 2.500 hectáreas para 2026.
Actualmente, la productividad del sorgo en Indonesia se estima en alrededor de 2 toneladas por hectárea, todavía por debajo del promedio mundial de alrededor de 2,7 toneladas por hectárea. Sin embargo, según varios estudios, si se puede aumentar la productividad a alrededor de 6,36 toneladas por hectárea, el sorgo tiene el potencial de ser un sustituto de la harina de trigo, hasta en un 30-40 por ciento.
Sin embargo, este potencial no es fácil de realizar de inmediato. Uno de los principales obstáculos son las limitaciones de la industria procesadora. A diferencia del trigo, que cuenta con el apoyo de una gran red industrial de harina de trigo, el sorgo aún no cuenta con una infraestructura de procesamiento adecuada.
Como resultado, el valor añadido obtenido por los agricultores sigue siendo limitado. Sin apoyo industrial, es difícil que esta planta se desarrolle ampliamente.
Aparte de eso, la aceptación del mercado también es un desafío. Los consumidores acostumbrados al arroz y al trigo necesitan tiempo para reconocer y aceptar alimentos alternativos.
En el contexto de sequías cada vez más frecuentes, resulta cada vez más importante superar estas limitaciones.
Estrategia de resiliencia
En los últimos años, la presión sobre el sistema alimentario ha venido de dos direcciones a la vez: el cambio climático interno y la incertidumbre del mercado global. Las sequías asociadas con El Niño muestran que ya no se puede suponer que la producción de alimentos sea estable, como antes.
Para los países con grandes poblaciones, la seguridad alimentaria no es suficiente con depender únicamente de un tipo de cultivo. A medida que el agua se vuelve cada vez más limitada, la dependencia de productos básicos que requieren un uso intensivo de agua se convertirá en un riesgo cada vez más real.
La diversificación de los alimentos, en este contexto, ya no es sólo una vieja agenda que se repite, sino una necesidad para sobrevivir.
Puede que el sorgo no sea la única respuesta, pero es un recordatorio de que, en medio de la amenaza de sequías cada vez más frecuentes y más prolongadas, Indonesia en realidad tiene una alternativa más adaptable, que ha sido descuidada.
El futuro de los alimentos nacionales no sólo está determinado por cuánto producimos de un producto básico, sino también por qué tan preparados estemos para adaptarnos a los cambios ambientales. La lección más importante: en una era de sequía cada vez más real, la seguridad alimentaria ya no puede depender de la uniformidad, sino de la diversidad que pueda sobrevivir.
*) Patimah Anjelina, ST, MSiprofesor de la Facultad de Agricultura de la Universidad de Andalas
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