VIVA – Muchos conductores desconocen que las salidas de aire del coche pueden ser un lugar por el que puede aparecer un exceso de humedad, lo que provoca moho y olores desagradables en el habitáculo. Esta condición resulta ser bastante común, especialmente en automóviles modernos con sistemas de cabina más ajustados y herméticos.
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VIVA Automotive: Ilustración de un automóvil con aire acondicionado
Cuando el aire frío del aire acondicionado está funcionando, es posible que se acumule vapor de agua en el evaporador y en los conductos de ventilación. Si la humedad no escapa adecuadamente, el área del sistema de aire acondicionado se convierte en un lugar ideal para que crezcan moho y bacterias. Como resultado, aparece un aroma a humedad, que a menudo se siente cuando se enciende el aire acondicionado por primera vez.
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Hábitos simples rara vez implementados
Resulta que hay una manera sencilla de reducir la humedad en las rejillas de ventilación de los automóviles. Se recomienda a los conductores que apaguen la función de refrigeración del aire acondicionado unos minutos antes de finalizar el viaje, pero dejen encendido el ventilador.
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Este método ayuda a secar cualquier resto de rocío o agua en el conducto de ventilación para que la humedad no permanezca por mucho tiempo. Estos pequeños hábitos se consideran eficaces para ayudar a mantener fresco el aire del habitáculo durante más tiempo.
Los filtros de habitáculo también tienen un papel importante
Además de mantener seca la ventilación, el filtro de aire del habitáculo también debe revisarse periódicamente. Un filtro sucio puede impedir la circulación del aire y facilitar la retención de humedad en el sistema de aire acondicionado.
Algunos fabricantes de automóviles incluso recomiendan sustituir el filtro de habitáculo periódicamente, generalmente cada 12.000 a 20.000 kilómetros según el tipo de vehículo y las condiciones de uso.
Si el filtro no se reemplaza por mucho tiempo, el polvo y el moho pueden acumularse y extenderse por toda la cabina cuando el aire acondicionado está encendido.
Es interesante observar que los coches más nuevos son más sensibles a la acumulación de humedad en el habitáculo. Esto se debe al diseño cada vez más estrecho de la cabina para aumentar la eficiencia de refrigeración y reducir el ruido procedente del exterior.
Pero, por otro lado, la circulación natural del aire se vuelve más limitada, por lo que el vapor de agua queda atrapado más fácilmente en el coche.
La situación empeora si el vehículo se aparca con frecuencia en zonas húmedas, rara vez se expone al sol o si el tubo del aire acondicionado está bloqueado.
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Un olor a tela húmeda o un aroma a humedad proveniente de las rejillas de ventilación del aire acondicionado suele ser una señal temprana de moho en el sistema de enfriamiento. Si se deja demasiado tiempo, esta condición no sólo altera el confort, sino que también puede afectar la calidad del aire en la cabina.
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