Pasuruano (WartaBromo.com) – Los cilindros de gas enlatados portátiles son equipos que se usan ampliamente para estufas portátiles, especialmente para acampar, hacer picnic y cocinar en espacios limitados. Por su carácter práctico, bastantes usuarios intentan rellenar la bombona para ahorrar más.
En varios lugares están empezando a aparecer servicios de recarga y dispositivos adaptadores que permiten recargar bombonas de gas enlatadas a partir de bombonas de GLP. Aunque parezca rentable desde el punto de vista de los costes, esta práctica no se recomienda porque plantea numerosos riesgos para la seguridad.
Entonces, ¿cuáles son los peligros de recargar cilindros de gas portátiles?
1. La presión del gas potencialmente excede el estándar
El primer riesgo que hay que considerar es la presión del gas durante el proceso de recarga. Cada cilindro de gas enlatado portátil se fabrica con un determinado estándar de presión que se ha ajustado al diseño del cilindro.
En el proceso de producción en fábrica, el llenado se realiza utilizando equipos especiales bajo estricta supervisión para garantizar que la presión se mantenga dentro de límites seguros. Por otro lado, el proceso de recarga que se lleva a cabo fuera de las instalaciones de producción no utiliza necesariamente los mismos estándares de presión.
Bueno, cuando la presión del gas es demasiado alta, el tubo puede experimentar un exceso de presión (presión demasiada). Esta condición puede acelerar el daño a la estructura del tubo y de la válvula, aumentando así la posibilidad de fallo funcional durante el uso.
2. El riesgo de fugas de gas es cada vez mayor
El siguiente peligro es la mayor posibilidad de fugas de gas. Los cilindros de gas enlatados portátiles están diseñados básicamente como productos de un solo uso. Las válvulas, conexiones y componentes de sellado se fabrican para un ciclo de uso hasta que se agote el contenido de gas.
Después de su uso, la calidad de estos componentes puede disminuir debido a cambios de presión o factores de edad. Cuando se fuerza el llenado del cilindro, la capacidad de la válvula para soportar la presión del gas ya no es la misma que cuando se usó por primera vez.
Como resultado, pueden producirse fugas de gas sin darnos cuenta. De hecho, el gas que sale del tubo es muy inflamable si encuentra una fuente de llama, una chispa eléctrica o una temperatura alta.
3. Aumenta el riesgo de explosión.
El riesgo más grave al rellenar bombonas de gas es la posibilidad de explosión. Las explosiones pueden desencadenarse por una combinación de varios factores, como una presión de gas que excede la capacidad del cilindro, daños en la válvula o una fuga de gas que luego se enciende.
Cuanto más a menudo se reutilice un tubo desechable, mayor será la posibilidad de que disminuya la resistencia del material del tubo. Esta condición significa que el nivel de seguridad ya no es el mismo que el de un producto nuevo.
Aunque el objetivo principal de rellenar el cilindro es ahorrar costes, el potencial de pérdidas debido a accidentes puede ser mucho mayor, en forma de daños al equipo, incendio o riesgo de lesiones.
Puede parecer que recargar cilindros de gas portátiles ahorra dinero, pero esta práctica no se recomienda porque puede aumentar varios riesgos de seguridad. (jun)








