Abogado destaca distribución de pollos no aptos para el consumo


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SUMBA OCCIDENTAL|| La cuestión de la seguridad alimentaria volverá a convertirse en una grave preocupación en la isla de Sumba en 2026, tras las preocupaciones del público sobre la calidad del pollo que circula en varios puntos de distribución.

Esta preocupación surgió tras el descubrimiento de acusaciones de que los productos de pollo no cumplían con los estándares de idoneidad para el consumo, tanto en términos de manipulación como de distribución.

Sin embargo, esta cuestión no pretende acorralar a determinadas partes, sino que sirve más bien como una advertencia colectiva sobre la importancia de una supervisión alimentaria más estricta.

El abogado Akbar Umbu Nay, SH, C.MPS., también habló sobre este fenómeno desde una perspectiva única.

Antes de dedicarse al mundo del derecho, era conocido como comerciante y criador de pollos de engorde, por lo que entendía directamente la cadena de distribución de alimentos.

Según él, esta cuestión debe considerarse como una llamada moral y no simplemente como una cuestión de competencia empresarial.

Destacó que el comercio de alimentos que afecta a la salud pública no debe verse comprometido.

«No se trata de derribar a nadie, sino de que todos los negocios se gestionen de forma honesta, sana y responsable», afirmó.

También destacó los potenciales riesgos para la salud que surgen de procesos de distribución inadecuados, especialmente de productos de pollo congelados.

Un proceso de descongelación o descongelación que no cumple con los estándares tiene el potencial de desencadenar el crecimiento de bacterias peligrosas.

Esta condición puede causar problemas de salud, que van desde intoxicación alimentaria hasta impactos a largo plazo.

En realidad, este fenómeno no es nada nuevo en Sumba.

En 2018, se recomendó al público que estuviera atento a las acusaciones de que el pollo no era apto para el consumo.

Luego, en 2020, se volvió a mencionar un problema similar con respecto a los pollos de engorde congelados con un proceso de distribución poco claro.

Actualmente, los problemas se pueden reducir mediante la colaboración entre la comunidad y el gobierno.

Sin embargo, en 2026 volverán a surgir dinámicas similares con un alcance más amplio.

Esto plantea dudas sobre la eficacia del seguimiento de la distribución de alimentos hasta el momento.

Akbar cree que fortalecer el papel de todas las partes es la clave para evitar problemas recurrentes.

Se espera que los gobiernos regionales aumenten la supervisión rutinaria y la capacitación de los actores empresariales.

Además, las agencias pertinentes deben realizar inspecciones periódicas de manera profesional y transparente.

El papel del DPRD también se considera importante en la función de seguimiento y evaluación de las políticas relacionadas con la seguridad alimentaria.

Por otra parte, se pide a los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley que actúen con decisión si se descubren sospechas de violaciones.

También se anima al público a elegir y atreverse a rechazar productos cuya calidad sea dudosa.

Se cree que estas medidas no pretenden presionar a los actores empresariales, sino más bien crear un ecosistema comercial saludable y sostenible.

Hizo hincapié en que los beneficios empresariales no deberían disminuir la confianza pública.

«Se pueden buscar beneficios, pero no se puede comprar la confianza y la salud», subrayó.

Como parte de la comunidad de Sumba, espera que se pueda seguir construyendo una conciencia colectiva.

Con un compromiso compartido, se espera que Sumba no sólo sea conocida por su riqueza cultural, sino también por su integridad en el mantenimiento de la calidad de los alimentos.

También cerró con un fuerte mensaje de que un comercio saludable es la base de una sociedad fuerte.

«El comercio sano es una ley viva, la honestidad es la base de los negocios, Sumba saludable, generación fuerte».

(EM)

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