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DISTRITO. ESPECTADOR, || Cada 3 de mayo, el mundo vuelve a mirar un noble valor que es la base de la civilización moderna: la libertad de prensa. La conmemoración del Día Mundial de la Libertad de Prensa no es sólo una agenda simbólica, sino más bien un impulso espiritual e intelectual para reevaluar hasta qué punto se mantiene la información veraz y hasta qué punto se mantiene la confianza en la sociedad, domingo (05/03/2026).
En medio del tumultuoso flujo de información global que a menudo se confunde entre hechos y mentiras, desde áreas remotas de Dungushaur Surianeun, distrito de Patia, regencia de Pandeglang, Banten, nació una figura que ilumina las obras periodísticas: Kasman, el periodista del pueblo, editor en jefe de detikPerkara media y director principal de un propietario de un medio que creció en un suelo humilde.
No sólo es un gestor de medios, sino también un periodista que se caracteriza por su trabajo y utiliza la pluma como mandato y la noticia como acto social de valor moral y espiritual.
En su reflexión sobre el Día Mundial de la Libertad de Prensa, Kasman dijo que la libertad de prensa no debe entenderse como un espacio ilimitado, sino más bien como un mandato vinculado a responsabilidades divinas y humanas.
«La prensa no es sólo un espacio para hablar, sino un campo de servicio para proteger la conciencia de la sociedad para que esté del lado de la verdad», afirmó con plena firmeza y conciencia moral.
Añadió que la libertad sin integridad sólo dará lugar al caos, no a la iluminación. En comparación, el periodismo debe basarse en los valores de honestidad, equilibrio y coraje moral para rechazar la manipulación de la información.
En línea con esta visión, la UNESCO enfatiza que la libertad de prensa es la base principal de una sociedad democrática, abierta y participativa. Pero la libertad no existe de forma aislada; siempre va acompañado de una responsabilidad social de proteger el espacio público de la desinformación, el odio y la polarización.
En la acelerada era digital, la información viaja más rápido que la verdad misma. En él se pone a prueba el papel de los periodistas, incluido el Periodista del Pueblo, que, aunque está lejos del centro del poder, todavía lucha por mantener la exactitud y veracidad de las noticias a pesar de todas las limitaciones existentes.
El periodista del Village, que también es redactor jefe de Media detikPerkara, afirmó que el mundo de la prensa se encuentra actualmente en un campo de batalla muy decisivo entre hechos y engaños.
«Los medios de comunicación están en primera línea en la batalla entre los hechos y los engaños. La precisión, la independencia y el coraje moral son un precio fijo para los periodistas», explicó.
Esta declaración enfatiza que el periodismo no es sólo una actividad periodística, sino una lucha intelectual para mantener la dignidad de la verdad en medio del rápido flujo de información que no siempre es clara.
En la perspectiva de los valores islámicos, el periodismo encuentra una profunda armonía a través del principio de tabayyun, es decir, la obligación de comprobar la veracidad de la información antes de difundirla. Este principio está en consonancia con la ética periodística moderna que sitúa la verificación como la base principal para informar.
«El periodismo basado en valores espirituales producirá noticias que tranquilicen, no que dividan a la gente». explicó.
De esta manera, el periodismo no es sólo un medio de información, sino también un medio para predicar el bien, el condicionamiento social y mantener la armonía en la vida nacional.
Desde un pueblo alejado del foco metropolitano, el Periodista del Pueblo sigue dejando huella de servicio. Trabajó en silencio, escribió dentro de sus limitaciones e informó de los hechos con inquebrantable honestidad.
Si bien no siempre aparece en el escenario principal de los medios nacionales, sigue presente en todas las narrativas que mantienen el equilibrio de la información pública. Es la prueba de que la verdad no siempre nace del centro del poder, sino que a menudo crece desde los márgenes sinceros.
Al final, la conmemoración del Día Mundial de la Libertad de Prensa no es sólo una ceremonia global, sino más bien un llamado a la conciencia colectiva para todos los profesionales de los medios. La libertad de prensa es una confianza que debe mantenerse con profesionalismo, honestidad y responsabilidad espiritual.
En el panorama del periodismo indonesio, Kasman, el periodista rural de Dungushaur Surianeun, está presente como símbolo de que la verdad nunca conoce fronteras geográficas. Desde un pequeño pueblo, envió un gran mensaje al mundo: que la honestidad, si se mantiene con fe e integridad, es capaz de electrizar la conciencia, no con distracciones, sino con la luz tranquilizadora de la verdad.
(Kamri S/Embing)
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