Enigma del mural de Tepantitla y sus complejas escenas míticas – Nueva teoría

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📂 Categoría: Archaeology | 📅 Fecha: 1779966091

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Conny Waters – AncientPages.com – El mural de Tepantitla es un famoso fresco de 1.500 años de antigüedad descubierto en un complejo residencial en Teotihuacán, México. Representa un paisaje mitológico complejo y rituales comunitarios cotidianos, aunque las interpretaciones de sus escenas míticas siguen siendo ampliamente debatidas.

A partir de análisis iconológico, iconográfico y documental, se propone el mural de Tepantitla para representar la festividad de Etzalcualiztli. Crédito: Rafael Morales Orozco. Crédito: INAH

El mural de Tepantitla, ubicado en la Zona Arqueológica de Teotihuacán, ha sido objeto de extensas investigaciones. El arqueólogo Alfonso Caso (1896-1970) ofrece la interpretación más aceptada, afirmando que las escenas representan a Tlalocan, o «el paraíso de Tláloc». Varios códices aztecas describen a Tlalocan como un paraíso gobernado por el dios de la lluvia Tláloc y su consorte Chalchiuhtlicue. Se creía que allí iban las personas que morían ahogadas, por rayos o por enfermedades relacionadas con el dios de la lluvia.

El arqueólogo Jaime Delgado Rubio de la Coordinación Nacional de Arqueología del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ofrece una nueva interpretación. Explica que aunque el mural está vinculado a la deidad de la lluvia, su historia se desarrolla en la tierra y muestra una celebración agrícola para dar gracias por la abundancia.

Delgado Rubio sustenta su hipótesis a través de análisis iconológicos, iconográficos y documentales. Hace referencia a una historia de Fray Bernardino de Sahagún que describe la fiesta Etzalcualiztli, que significa «cuando se come etzalli» en náhuatl, un plato de maíz y frijoles, que se parece mucho a las escenas representadas en el mural.

Explica que la narración describe celebraciones de abundancia realizadas de junio a agosto para agradecer a Tláloc por las bendiciones recibidas. En la cosmogonía prehispánica, Tláloc representaba el aspecto masculino de la Tierra y era el patrón de la lluvia.

El mural es uno de los elementos decorativos más representativos de la cultura teotihuacana. Crédito: Fabián González, Crédito: INAH

El mural, situado en un complejo residencial, mide 100 metros cuadrados y conserva alrededor del 30 por ciento de su pintura original, con el rojo como color dominante. Presenta tres escenas principales que representan a individuos de diversas etnias dedicados a actividades específicas.

La primera imagen muestra los preparativos del festival, incluido el ascenso a la montaña, la recolección de cañas de tule, la santificación de las aguas y los rituales asociados con las ofrendas.

La segunda imagen muestra a personas reuniendo gradas para los espectadores del juego de pelota, que se cree es la actividad oficial de la comunidad. El arqueólogo supone que los individuos con vestimentas y tocados elaborados son jugadores de élite.

La tercera escena se centra en los curanderos, que fueron visitados por familias y miembros de la comunidad en busca de tratamiento para diversas dolencias.

En particular, todas las imágenes muestran a personas con vestimentas distintivas. Delgado Rubio cree que se trataba de extranjeros invitados a rendir homenaje a Tláloc y a la élite gobernante, a quienes probablemente estaban sujetos.

Representación del dios Tláloc en el mural. Crédito: Rafael Morales Orozco. Crédito: INAH

Explicó que la evidencia arqueológica muestra que personas se trasladaron a la Ciudad de los Dioses desde lo que hoy es Oaxaca, Veracruz, Puebla y la región maya. También hay indicios de comunidades purépecha y náhuatl. Esta mezcla de culturas aparece en el cuadro. También considera que la historia muestra un plan político y económico para recaudar tributos, controlar a la gente y someter a los ciudadanos de los pueblos cercanos.

Ver también: Más noticias de Arqueología

El arqueólogo señaló que el mural se diferencia de otros de su época. Representa a una deidad con una expresión curiosa, como si estuviera observando la celebración, mientras que otras obras de arte suelen representar a la deidad con una apariencia muy seria.

La teoría de Delgado Rubio se basa en estudios previos, particularmente los del investigador emérito Jorge Angulo. Sin embargo, reconoce que su teoría sigue abierta a debate.

Fuente: INAH

Escrito por Conny Waters – AncientPages.com Redactor del personal

Conny Waters – AncientPages.com – El mural de Tepantitla es un famoso fresco de 1.500 años de antigüedad descubierto en un complejo residencial en Teotihuacán, México. Representa un paisaje mitológico complejo y rituales comunitarios cotidianos, aunque las interpretaciones de sus escenas míticas siguen siendo ampliamente debatidas.

A partir de análisis iconológico, iconográfico y documental, se propone el mural de Tepantitla para representar la festividad de Etzalcualiztli. Crédito: Rafael Morales Orozco. Crédito: INAH

El mural de Tepantitla, ubicado en la Zona Arqueológica de Teotihuacán, ha sido objeto de extensas investigaciones. El arqueólogo Alfonso Caso (1896-1970) ofrece la interpretación más aceptada, afirmando que las escenas representan a Tlalocan, o «el paraíso de Tláloc». Varios códices aztecas describen a Tlalocan como un paraíso gobernado por el dios de la lluvia Tláloc y su consorte Chalchiuhtlicue. Se creía que allí iban las personas que morían ahogadas, por rayos o por enfermedades relacionadas con el dios de la lluvia.

El arqueólogo Jaime Delgado Rubio de la Coordinación Nacional de Arqueología del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ofrece una nueva interpretación. Explica que aunque el mural está vinculado a la deidad de la lluvia, su historia se desarrolla en la tierra y muestra una celebración agrícola para dar gracias por la abundancia.

Delgado Rubio sustenta su hipótesis a través de análisis iconológicos, iconográficos y documentales. Hace referencia a una historia de Fray Bernardino de Sahagún que describe la fiesta Etzalcualiztli, que significa «cuando se come etzalli» en náhuatl, un plato de maíz y frijoles, que se parece mucho a las escenas representadas en el mural.

Explica que la narración describe celebraciones de abundancia realizadas de junio a agosto para agradecer a Tláloc por las bendiciones recibidas. En la cosmogonía prehispánica, Tláloc representaba el aspecto masculino de la Tierra y era el patrón de la lluvia.

El mural es uno de los elementos decorativos más representativos de la cultura teotihuacana. Crédito: Fabián González, Crédito: INAH

El mural, situado en un complejo residencial, mide 100 metros cuadrados y conserva alrededor del 30 por ciento de su pintura original, con el rojo como color dominante. Presenta tres escenas principales que representan a individuos de diversas etnias dedicados a actividades específicas.

La primera imagen muestra los preparativos del festival, incluido el ascenso a la montaña, la recolección de cañas de tule, la santificación de las aguas y los rituales asociados con las ofrendas.

La segunda imagen muestra a personas reuniendo gradas para los espectadores del juego de pelota, que se cree es la actividad oficial de la comunidad. El arqueólogo supone que los individuos con vestimentas y tocados elaborados son jugadores de élite.

La tercera escena se centra en los curanderos, que fueron visitados por familias y miembros de la comunidad en busca de tratamiento para diversas dolencias.

En particular, todas las imágenes muestran a personas con vestimentas distintivas. Delgado Rubio cree que se trataba de extranjeros invitados a rendir homenaje a Tláloc y a la élite gobernante, a quienes probablemente estaban sujetos.

Representación del dios Tláloc en el mural. Crédito: Rafael Morales Orozco. Crédito: INAH

Explicó que la evidencia arqueológica muestra que personas se trasladaron a la Ciudad de los Dioses desde lo que hoy es Oaxaca, Veracruz, Puebla y la región maya. También hay indicios de comunidades purépecha y náhuatl. Esta mezcla de culturas aparece en el cuadro. También considera que la historia muestra un plan político y económico para recaudar tributos, controlar a la gente y someter a los ciudadanos de los pueblos cercanos.

Ver también: Más noticias de Arqueología

El arqueólogo señaló que el mural se diferencia de otros de su época. Representa a una deidad con una expresión curiosa, como si estuviera observando la celebración, mientras que otras obras de arte suelen representar a la deidad con una apariencia muy seria.

La teoría de Delgado Rubio se basa en estudios previos, particularmente los del investigador emérito Jorge Angulo. Sin embargo, reconoce que su teoría sigue abierta a debate.

Fuente: INAH

Escrito por Conny Waters – AncientPages.com Redactor del personal

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📰 Publicación: www.ancientpages.com
✍️ Autor: AncientPages.com
📅 Fecha Original: 2026-05-28 11:00:00
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Nota de transparencia: Este artículo ha sido traducido y adaptado del inglés al español para facilitar su comprensión. El contenido se mantiene fiel a la fuente original, disponible en el enlace proporcionado arriba.

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