Yakarta (ANTARA) – La conmemoración del Día del Trabajo, el 1 de mayo de 2026, se ha convertido una vez más en un impulso importante para leer la dirección de la política de empleo de Indonesia. Este año, cientos de miles de trabajadores saldrán a las calles, expresando aspiraciones que básicamente no son muy diferentes de las de años anteriores: seguridad laboral, salarios decentes y una protección justa.
Por un lado, el país muestra un espacio abierto al diálogo. Por otro lado, la realidad sobre el terreno muestra que los deberes en el sector del empleo aún no están completamente completados.
En referencia a Satudata del Ministerio de Mano de Obra, de enero a marzo de 2026, al menos 8.389 trabajadores experimentaron despidos (PHK), y la mayor concentración se produjo en Java Occidental.
Esta cifra sí muestra una tendencia a la baja mes a mes, pero aún refleja la existencia de vulnerabilidades en el mercado laboral nacional. De hecho, existe la posibilidad de que miles de trabajadores adicionales estén amenazados con perder sus empleos en ciertos sectores industriales, especialmente aquellos afectados por las presiones en los costos de producción y la dinámica económica global.
En medio de esta situación, las demandas de los trabajadores están volviendo a primer plano, empezando por la necesidad de leyes laborales más integrales, restricciones a las prácticas subcontrataciónasí como protección contra la amenaza de despidos, no puede entenderse únicamente como presión política, sino más bien como un reflejo de las necesidades reales de los trabajadores en medio de cambios en un mundo del trabajo cada vez más complejo.
Esta aspiración también muestra que los trabajadores no sólo exigen protección, sino también certeza en una dirección política que pueda garantizar la sostenibilidad de sus vidas.
Sin embargo, May Day 2026 no sólo presenta una lista de demandas, sino que también abre oportunidades. La existencia de un espacio para el diálogo entre el gobierno y los sindicatos, así como un compromiso de revisar diversas políticas estratégicas, es una señal de que el país tiene la oportunidad de avanzar de manera más progresiva.
Este impulso es importante para fomentar una reforma acelerada de la política laboral que no solo sea reactiva a la presión, sino también proactiva en la construcción de un sistema de trabajo justo, inclusivo y sostenible.
Reordenar la dirección de la política de empleo
Impulso May Day El año 2026 debe leerse como un punto de consolidación de la dirección de las políticas, no simplemente como una respuesta rutinaria a las demandas anuales. En medio de los cambios en la economía global y la transformación del mundo del trabajo, el país debería actuar con más determinación, construyendo un marco de política de empleo integral, adaptable y orientado a largo plazo.
El enfoque adoptado no puede limitarse simplemente a la protección pasiva, sino que también debe promover la seguridad en el empleo y la estabilidad de las relaciones laborales.
Las actualizaciones regulatorias son clave. La decisión del Tribunal Constitucional que fomenta la reforma de las regulaciones laborales debería utilizarse para crear leyes que respondan mejor a las realidades de los trabajadores. La evaluación de la Ley de Creación de Empleo también debe dirigirse a fortalecer la protección, de modo que la ley no sólo facilite la inversión, sino que también garantice certidumbre y justicia para los trabajadores.
Por otro lado, la aprobación hace algún tiempo de la Ley de Protección a las Trabajadoras del Hogar muestra un paso adelante en la ampliación del alcance de la protección legal.
El próximo desafío es garantizar que la implementación sea efectiva para que los trabajadores del sector doméstico realmente reciban el reconocimiento y la protección que se ha descuidado. Esto es importante para garantizar que ningún grupo de trabajadores quede atrás en el sistema de derecho laboral.
No menos importante es que la revisión de la Ley Número 2 de 2004 sobre Solución de Controversias en Relaciones Laborales es una parte crucial para fortalecer el acceso a la justicia de los trabajadores. Simplificar el proceso, acelerar la resolución de conflictos y fortalecer la posición de los trabajadores en el proceso legal debe ser una prioridad.
El derecho a un trabajo digno
La dirección de la política de empleo debe confirmarse como parte del régimen de derechos humanos.
El derecho al trabajo y a una vida digna no es sólo una agenda económica, sino más bien un mandato constitucional como lo confirmó la Constitución de la República de Indonesia de 1945, especialmente la garantía de trabajo y una vida digna para la humanidad. Desde esta perspectiva, los trabajadores no son objetos de desarrollo, sino sujetos de derechos que deben ser protegidos, respetados y cumplidos por el Estado.
Este marco también está en consonancia con la Ley Número 39 de 1999 sobre Derechos Humanos, que confirma el derecho de toda persona a trabajar y recibir una compensación y un trato justos. En términos más generales, normas internacionales como el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales sitúan el derecho a un trabajo decente como parte de los derechos fundamentales que deben cumplirse progresivamente.
Esto significa que no basta con que el Estado evite las violaciones, sino que también está obligado a tomar medidas concretas para mejorar la calidad del trabajo y el bienestar de los trabajadores.
En las relaciones laborales, principios Trabajo Internacional Organización, incluyendo la libertad de asociación, el derecho a la negociación colectiva, así como la eliminación del trabajo forzoso y la discriminación, son referencias importantes en la construcción de un sistema de trabajo justo e inclusivo. El compromiso con estas normas no sólo fortalece la protección de los trabajadores, sino que también crea seguridad jurídica y estabilidad social necesarias para el desarrollo económico.
En el futuro, la política de empleo debe formar parte de una gran estrategia de desarrollo nacional, no sólo un sector independiente. Los trabajadores deben ser posicionados como el centro del crecimiento económico, no sólo como fuerzas de producción, sino como los principales actores que determinan la calidad y la sostenibilidad del desarrollo. Cuando las políticas económicas no están conectadas con la protección y el bienestar de los trabajadores, el crecimiento resultante corre el riesgo de ser desigual y no inclusivo.
Es importante que el país garantice que todas las políticas industriales, de inversión y fiscales tengan una perspectiva clara de empleo. La creación de empleo no se mide simplemente por la cantidad, sino también por la calidad, si el trabajo es decente, seguro y proporciona certidumbre.
May Day También conocido como Día del Trabajo, es un recordatorio de que el futuro del empleo en Indonesia está determinado en gran medida por la valentía del país a la hora de reorganizar las prioridades de desarrollo.
Cuando se coloca a los trabajadores como base principal, las políticas que nacen no solo responden a demandas momentáneas, sino que también son capaces de construir un sistema más justo, resiliente y sostenible. Aquí es donde la aceleración de las políticas encuentra su significado estratégico: garantizar que el desarrollo realmente beneficie a los trabajadores.
*) Raihan Muhammad es Activista de Derechos Humanos, Investigador de Instituciones de Derechos Humanos, Observador de Política, Derecho y Políticas Públicas
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