Yakarta (ANTARA) – Detrás de las puertas de sus casas herméticamente cerradas, millones de trabajadores domésticos (PRT) realizan un trabajo que es casi invisible, pero que sustenta el pulso de la vida diaria.
Están presentes en ritmos domésticos íntimos, como cocinar, limpiar y cuidar a los niños, pero, irónicamente, desde hace mucho tiempo se encuentran en una zona legal gris. El país parece lejos de su espacio de trabajo.
La ratificación de la Ley de Protección a las Trabajadoras del Hogar (UU PPRT) el 21 de abril de 2026 fue un momento importante para poner fin a la paradoja.
No es sólo un producto de la legislación, sino más bien una señal de que el Estado finalmente ha entrado en el espacio doméstico, un espacio que antes se consideraba privado, pero que en realidad alberga relaciones laborales desiguales.
Esta ratificación marca un nuevo capítulo en la gobernanza de las relaciones laborales internas en Indonesia. Por primera vez, el Estado ha presentado un paraguas legal vinculante para las relaciones entre empleadores y trabajadores domésticos, cuyo número se estima alcanza a más de 5 millones de personas.
La Ley PPRT merece ser considerada un producto legislativo de gran peso. No nació instantáneamente, sino a través de un proceso largo, participativo y lleno de presión pública.
Durante más de dos décadas, desde que fue propuesto por primera vez en 2004, este proyecto de ley ha sido incluido repetidamente en el Programa Nacional de Legislación (Prolegnas), pero siempre fracasó en las etapas finales.
Detrás de este largo camino, está el importante papel de las coaliciones de la sociedad civil, como la Red Nacional de Defensa de las Trabajadoras del Hogar (JALA PRT) y la Comisión Nacional Contra la Violencia contra las Mujeres (Komnas Perempuan), que monitorean constantemente este tema.
La promoción se lleva a cabo no sólo a través de estudios, campañas públicas, audiencias, sino también manifestaciones frente al edificio de la RPD. Esta presión mantenida constantemente es lo que finalmente encontró impulso en el período del Órgano Legislativo (Baleg) 2024-2029.
Un factor clave es una consolidación política más sólida entre la RPD y el gobierno. El proyecto de ley PPRT está incluido en las Prolegnas Prioritarias de 2025 y ha recibido apoyo de todas las facciones. En este punto, las aspiraciones públicas se encuentran con la voluntad política (voluntad política) legisladores.
Todos los ganadores
Una de las principales fortalezas de la Ley PPRT radica en el equilibrio de las relaciones que se construyen. Esta regulación no sólo protege a los empleados, sino que también brinda seguridad a los empleadores.
Para los trabajadores domésticos, esta ley proporciona un reconocimiento formal de su situación laboral, que a menudo ha estado en una zona gris. Los derechos básicos, como el tiempo de trabajo humano, el descanso, la seguridad social y la protección contra la violencia, ahora tienen una base jurídica clara.
Mientras tanto, para los empleadores, esta ley proporciona una garantía de calidad del servicio. Las empresas que colocan trabajadores domésticos deben proporcionar formación profesional periódica, de modo que la calidad del trabajo de los trabajadores domésticos sea más estandarizada y profesional.
Además, las prácticas de explotación también son limitadas. Las empresas de colocación ya no pueden recortar salarios arbitrariamente y deben ser personas jurídicas y tener permisos oficiales.
En el párrafo 1 del artículo 15, la Ley PPRT regula 14 derechos de los trabajadores domésticos, que van desde la libertad de culto, un horario de trabajo humano, el derecho al descanso y a las vacaciones, hasta la seguridad social en materia de salud y empleo.
Lo que es importante señalar es que estos derechos no son independientes. Esta ley también enfatiza las obligaciones de los trabajadores domésticos, tales como proporcionar información honesta, realizar tareas de acuerdo con el contrato de trabajo, mantener la confidencialidad del empleador y cuidar la propiedad del empleador.
De esta manera, la relación laboral ya no es unilateral, sino que se basa en un acuerdo de igualdad. El Estado está presente como garante de este equilibrio.
Esta ley también establece estándares mínimos para los futuros trabajadores domésticos, como una edad mínima de 18 años, posesión de una identidad oficial y condiciones de salud adecuadas. Este es un paso importante para garantizar la profesionalidad del sector nacional.
Traer justicia
Hasta ahora, la relación entre los trabajadores domésticos y los empleadores se ha caracterizado a menudo por un desequilibrio de poder. Las empleadas domésticas se encuentran en una posición vulnerable: trabajan en espacios privados, con una protección legal mínima y, a menudo, sin poder de negociación.
La presencia de la Ley PPRT es una forma de afirmación estatal para corregir esta desigualdad. No se trata sólo de un reglamento técnico, sino también de un reconocimiento de la dignidad del trabajo doméstico como parte del sistema nacional de empleo.
Es sólo que el trabajo aún no está terminado. El mayor desafío reside en la etapa de implementación. Sin una supervisión fuerte, una divulgación masiva y un compromiso con la aplicación de la ley, esta ley tiene el potencial de convertirse simplemente en un documento normativo.
El gobierno debe garantizar la preparación de la infraestructura de monitoreo, incluido el papel de los gobiernos locales y las instituciones relacionadas. Por otro lado, también es necesario alentar a la sociedad a cambiar la forma en que ve a los trabajadores domésticos, desde las relaciones personales hasta las relaciones profesionales.
Al final, el éxito de la Ley PPRT no sólo se mide por el texto legal que se aprueba, sino por la medida en que es capaz de cambiar las prácticas en el campo. Si se implementa de manera consistente, esta ley tiene el potencial de ser un hito importante para llevar la justicia social a un sector que ha sido marginado.
El Estado ha allanado el camino. Ahora es nuestro deber colectivo garantizar que este camino sea verdaderamente transitable.
*) Abdul Khalid BoyanInvestigador LP2M de la Universidad Sunan Gresik, experto de la RPD en el campo de las aspiraciones comunitarias
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