Mantener el valor del trabajo periodístico en la era de la IA
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Yakarta (ANTARA) – El níquel es una materia prima para las baterías. El trabajo periodístico es una de las materias primas de la inteligencia artificial.
Esta analogía es simple, pero explica los principales cambios que se están produciendo en la economía digital global.
En este marco debe leerse la declaración del Ministro de Justicia, Suparman Andi Agtas, sobre los planes de retirar regalías por el uso comercial de obras periodísticas. No se trata únicamente de impuestos, derechos de autor o intereses de las empresas de prensa.
Más allá de eso, toca una pregunta fundamental: ¿quién debería disfrutar del valor económico del trabajo periodístico, cuando es utilizado por plataformas digitales y sistemas de inteligencia artificial para obtener ganancias comerciales?
Para quienes han trabajado en una redacción, cada historia no es sólo una serie de frases. Nació de un largo proceso: buscar hechos, verificar información, entrevistar fuentes, editar el manuscrito, considerar la ética y luego responsabilizarlo ante el público. Todos estos procesos requieren tiempo, costos, experiencia y responsabilidad profesional.
Por lo tanto, a medida que el trabajo periodístico se convierte en uno de los pilares importantes de la inteligencia artificial, la cuestión de respetar su valor económico se vuelve cada vez más relevante.
Economía del periodismo
La inteligencia artificial ha cambiado la forma en que la sociedad obtiene información. En el pasado, el público solía abrir periódicos, ver transmisiones de noticias, escuchar la radio o acceder a portales de medios en línea para comprender un evento. Ahora, cada vez más personas pueden simplemente preguntar a las máquinas de IA y obtener respuestas concisas en segundos.
Este cambio trae grandes beneficios. La información se vuelve más fácilmente accesible, más rápida de compilar y más práctica de utilizar. Sin embargo, el fácil acceso a esta información no surge en el vacío. Los sistemas de IA aprenden de datos, textos, archivos, informes, libros, documentos y trabajos periodísticos producidos por humanos.
Aquí es donde surge un nuevo problema. Los medios incurren en costos para producir noticias, pero el valor económico puede ser disfrutado por otras plataformas que procesan, resumen o representan la información en diferentes formatos. El público obtiene respuestas, la plataforma obtiene tráfico o ingresos, mientras que los medios originales potencialmente pierden visitas de lectores e ingresos por publicidad.
Si no se cuenta con reglas de juego justas, esta situación puede debilitar el ecosistema periodístico. De hecho, sin medios saludables, la IA también perderá una fuente de información de calidad. La inteligencia artificial requiere datos precisos, mientras que la precisión de la información requiere un periodismo sólido.
Así, las regalías por trabajos periodísticos no son una forma de resistencia a la tecnología. Se trata de un esfuerzo por encontrar un nuevo equilibrio para que la innovación digital no rompa la cadena económica que sustenta la producción de información creíble.
Mantener el periodismo
Es en este contexto que la presencia del Estado cobra importancia. El gobierno quiere garantizar que la transformación digital no solo beneficie a los propietarios de tecnología, sino que también proporcione recompensas adecuadas a quienes producen contenidos, datos e información de calidad.
La idea de regalías por el uso comercial de obras periodísticas puede entenderse como un instrumento para crear una distribución más justa del valor económico. El aspecto regulado no es la actividad de personas que leen noticias, comparten enlaces o citan adecuadamente para educación, investigación, crítica y discusión pública. Lo que preocupa es el uso sistemático, a gran escala y con fines comerciales del trabajo periodístico sin una compensación adecuada.
Este enfoque tiene un hilo común con el espíritu de downstreaming, que es una dirección importante para el desarrollo nacional. Si la transferencia de recursos naturales tiene como objetivo garantizar que otras partes no disfruten enteramente del valor agregado de los minerales, entonces la protección de las obras periodísticas puede leerse como un esfuerzo por mantener el valor agregado de las obras intelectuales indonesias en medio de la economía digital.
Por supuesto, esta analogía no significa que el trabajo periodístico se equipare con la minería de mercancías. El periodismo tiene una función pública, ética y democrática mucho más compleja. Sin embargo, ambos contienen un mensaje importante: Indonesia no debe ser sólo un proveedor de materias primas, ya sea en forma de recursos naturales o de información, mientras que otras partes disfrutan del valor económico añadido.
Por tanto, la normativa que se elabore debe proporcionar seguridad jurídica. Es necesario definir claramente la línea entre el uso legítimo y la explotación comercial. La protección de los derechos de autor tampoco debe convertirse en una restricción de la libertad de expresión, la libertad de prensa o el derecho del público a obtener información.
El Estado no está presente para controlar el contenido de las noticias. El Estado está aquí para garantizar que el ecosistema digital funcione de manera más justa, transparente y sostenible.
Regalías
En última instancia, esta cuestión no debería reducirse únicamente a una cuestión de regalías de los medios. Lo que se mantiene es la sostenibilidad del periodismo como infraestructura de la democracia y fundamento de una sociedad informada. Sin un periodismo sano, la esfera pública es cada vez más vulnerable a llenarse de desinformación, manipulación e información sin rendición de cuentas.
En la era de la inteligencia artificial, la soberanía no concierne sólo a los alimentos, la energía, la defensa o los recursos naturales. La soberanía también se refiere a la capacidad de la nación para proteger el valor económico de los datos, la información y el trabajo intelectual producido por sus propios ciudadanos.
Por lo tanto, las medidas del gobierno para regular el uso comercial de obras periodísticas deben verse como un esfuerzo inicial para construir una economía digital más justa. No está exento de desafíos. En su implementación, las regulaciones deben ser claras, el diálogo con las partes interesadas debe ser abierto y debe mantenerse el espacio para la innovación.
Proteger las obras periodísticas no significa rechazar la IA. Más bien, esta es una manera de garantizar que la IA crezca sobre una base saludable: respetando el trabajo intelectual, manteniendo la sostenibilidad de los medios y garantizando que el público siga recibiendo información precisa y responsable.
Un país fuerte no es sólo un país que es capaz de procesar sus recursos naturales. Un país fuerte también es capaz de mantener el valor del conocimiento, la información y el trabajo intelectual de su nación. Ahí es donde la protección de las obras periodísticas encuentra su significado estratégico: no sólo defender a la prensa, sino proteger el futuro de la democracia y la soberanía digital de Indonesia.
*) Khairul Fahmiex periodista, cofundador del ISESS, actualmente se desempeña como personal experto de la Oficina del Estado Mayor Presidencial
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Publicado el 2026-06-27 03:07:00 por . Fuente: ANTARA News Megapolitan Terkini.
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